Refugiados rohinyas llegan a isla tras semanas a la deriva

Al menos 29 refugiados rohinyas que durante semanas permanecieron en un bote pesquero en el Golfo de Bengala descendieron en una isla del sur de Bangladesh, informaron las autoridades el domingo.

Al menos 29 refugiados rohinyas que durante semanas permanecieron en un bote pesquero en el Golfo de Bengala descendieron en una isla del sur de Bangladesh, informaron las autoridades el domingo.

Los refugiados, entre ellos 15 mujeres y seis niños, llegaron a la isla de Bhasan Char el sábado y se cree que viajaban en una de varias embarcaciones encalladas en el mar, dijo Tonmoy Das, el jefe de gobierno local del distrito Noakhali.

Das indicó que alimentos, cuerpo médico y un equipo de 10 policías han sido enviados a la isla para atender a los refugiados.

Un funcionario de la oficina del Comisionado para Refugiados de Bangladesh en el distrito de Cox™s Bazar declaró que la agencia estaba enterada de los sucesos. El funcionario habló a condición del anonimato por no estar autorizado para hablar con los medios.

Grupos de derechos humanos han señalado recientemente que cientos de rohinyas se encuentran encallados en al menos dos botes pesqueros entre Bangladesh y Malasia. De acuerdo con los reportes, los refugiados trataron de ingresar a territorio malayo sin autorización legal, pero fracasaron debido al fuerte patrullaje impuesto como parte de las medida para evitar la propagación del nuevo coronavirus.

Las Naciones Unidas, el gobierno de Gran Bretaña y la organización Human Rights Watch han exhortado recientemente a Bangladesh a atender a todos los refugiados que permanecen en el mar, pero el gobierno bangladesí se ha mostrado indiferente, argumentando que el resto de las naciones del Golfo de Bengala también deberían compartir la responsabilidad de recibirlos.

Más de 700.000 musulmanes rohinyas empezaron a llegar a Bangladesh a partir de agosto de 2017, cuando las fuerzas militares de Myanmar, país de mayoría budista, iniciaron una agresiva campaña contra ellos en respuesta a un presunto ataque de insurgentes. Grupos de derechos humanos a nivel mundial y la ONU han catalogado las medidas como una campaña de limpieza étnica que incluye violaciones, asesinatos y la quema de miles de hogares. En la actualidad, más de un millón de rohinyas viven en Bangladesh.

Los rohinyas no son reconocidos como ciudadanos en Myanmar al ser considerados apátridas, y este grupo minoritario musulmán enfrenta otras formas de discriminación autorizadas por el Estado.