Despensas de comida abrumadas en tiempos de coronavirus

Debido a la escasez provocada por la crisis del coronavirus, las despensas de comida en Estados Unidos se han visto abrumadas y en algunas se extienden largas colas en sus puertas.

Debido a la escasez provocada por la crisis del coronavirus, las despensas de comida en Estados Unidos se han visto abrumadas y en algunas se extienden largas colas en sus puertas.

Incluso en épocas de normalidad estos establecimientos tienen gran demanda, pero el coronavirus ha provocado un diluvio de solicitantes ante la gran cantidad de personas que han quedado sin trabajo o con negocios duramente golpeados por la crisis económica.

Aproximadamente un 50% de la gente que está llegando jamás había estado aquí antes, indicó Valencia A. Breckenridge, directora general de GraceWorks Ministries, una despensa de comida en Franklin, Tennessee.

Pero justo cuando la demanda crece a su máximo histórica, las despensas se están quedando sin comida. Restaurantes, hoteles y resorts _muchos de los cuales están cerrados o con funcionamiento muy limitado_ ya no están reabasteciendo sus existencias, mientras que otros a duras penas pueden llenar los estantes de los supermercados. Los agricultores ya no envían sus carnes y vegetales al por mayor, sino que los mandan en paquetes individuales a los supermercados.

Muchos ciudadanos se encuentran asombrados.

No tengo dinero, no tengo cupones alimenticios, así que es muy difícil conseguir ayuda en estos momentos, expresó Brooklyn Dotson, una mujer de 25 años que buscaba ayuda en la despensa GraceWorks Ministries en Nashville, Tennessee.

Esta es la tormenta perfecta, observó Katie Fitzgerald, directora ejecutiva de Feeding America, una asociación nacional de 200 bancos de comida y 60.000 despensas de comida.

Esa asociación ha detectado un aumento de la demanda en 98% de sus locales miembros. El promedio la demanda ha aumentado en 63%, mientras el 95% de las entidades han sufrido un aumento de sus egresos, informó la organización.

El Congreso incluyó fondos para asistencia alimentaria de emergencia en su paquete de rescate económico, pero Fitzgerald advierte que ese dinero podría tardar meses en llegar en momentos en que la necesidad es urgente. Los 100 millones de dólares entregados a la asociación el 2 de abril por el multimillonario Jeff Bezos ya están siendo usados, añadió.

Cuando la gente me pregunta qué es lo que más necesitamos, les respondo comida y dinero, afirmó Nancy Keil, presidenta de otra asociación de despensas, Second Harvest.

Aparte de hallar maneras de satisfacer el aumento de la demanda, las despensas tienen ahora el desafío de armar creativas estrategias para repartir la comida sin exponer a los beneficiarios ni a su propio personal al coronavirus.

La entidad de despensas San Francisco-Marin Food Bank en California ha despachado unidades móviles tras tener que cerrar sus establecimientos por peligro de contagio, señaló la vocera Keely Hopkins. Esas unidades móviles, añadió, están abiertas por más tiempo cada día y utilizan espacios como estacionamientos para facilitar el distanciamiento social.