Cardenal australiano: me persiguen por denunciar corrupción

El cardenal George Pell sostiene que su lucha contra la corrupción en el Vaticano está relacionado con el juicio que se le realizó en Australia por presunto abuso sexual de menores.

El cardenal George Pell sostiene que su lucha contra la corrupción en el Vaticano está relacionado con el juicio que se le realizó en Australia por presunto abuso sexual de menores.

Pell era tercero en la jerarquía del Vaticano en 2018 cuando fue declarado culpable de abusos. Fue el prelado de mayor jerarquía en el mundo en ser condenado y cumplió 13 meses de prisión hasta que lo absolvió el Tribunal Supremo australiano de haber abusado de dos niños del coro de la catedral de San Patricio en Melbourne cuando era arzobispo de la ciudad en la década de 1990.

El también exministro de Hacienda del papa Francisco dijo en una entrevista por TV emitida el martes que algunos funcionarios eclesiásticos creían que las autoridades australianas lo perseguían debido a los problemas que había causado en el Vaticano al aplicar reformas financieras.

"La mayoría de la gente jerárquica en Roma que simpatizan con las reformas financieras creen que éstas están" vinculadas con el juicio, dijo el prelado de 78 años a Sky News.

"Lo sorprendente es que ni siquiera mis oponentes teológicos en Roma creían las historias" de abuso sexual, añadió.

Pell dijo que no tenía pruebas de un vínculo, pero sospecha que se "aprovecharon" de un hombre que juró que Pell había abusado sexualmente de él cuando era cantante de 13 años en el coro.

Francisco creó la Secretaría de Economía y designó a Pell como prefecto como una parte clave de sus planes de reforma financiera tras su elección en 2013. Pell trató de poner orden en las finanzas opacas de la Santa Sede y alinearlas con los patrones internacionales, pero la vieja guardia vaticana, molesta por su estilo brusco, frustró sus medidas una y otra vez.

Pell renunció al puesto en 2017 para regresar a Australia, resuelto a responder a viejas denuncias de abuso sexual de menores.

Francisco designó a un economista español de 60 años, el padre Juan Antonio Guerrero Alves, como sucesor de Pell el año pasado, cuando la corte de apelaciones del estado de Victoria ratificó la condena inicial del cardenal.

Alves ocupó el cargo en un período de crisis financiera, cuando la fiscalía vaticana allanó la Secretaría de Estado y la inspección financiera de la Santa Sede al recibir denuncias de una transacción inmobiliaria sospechosa.

Pell dijo que el pontífice le dio apoyo "absoluto" a pesar de que "mis posiciones teológicas... no están precisamente alineadas con las del papa Francisco".