Suecos y su liberal política de contención del coronavirus

Todavía se reúne mucha gente en la costanera de Estocolmo para tomarse un trago al sol y charlar. En buena parte del mundo, este tipo de encuentros está mal visto, cuando no prohibido.

Todavía se reúne mucha gente en la costanera de Estocolmo para tomarse un trago al sol y charlar. En buena parte del mundo, este tipo de encuentros está mal visto, cuando no prohibido.

No en Suecia.

Y eso no le preocupa a Anders Tegnell, el principal epidemiólogo del país y uno de los autores de la estrategia para combatir la pandemia de coronavirus.

Tegnell, de 63 años, es una figura muy conocida en Suecia, ya que ofrece actualizaciones diarias sobre el estado del brote, con una actitud precisa y calma.

Mientras que en el resto de Europa se restringe el movimiento de personas, Suecia sobresale por lo que Tegnell describe como una estrategia de baja escala... mucho más sustentable a largo plazo.

Donald Trump afirma que la creciente cantidad de muertos por el COVID-19 indica que Suecia está pagando un precio muy alto por apoyar la idea de la inmunidad del rebaño, como se describe a la decisión de dejar que mucha gente se contagie para hacer crecer la inmunidad. Los suecos lo hicieron. Y están sufriendo mucho. (Pero) Es una forma de encarar esto, dijo el presidente estadounidense.

La ministra de salud de Suecia Lena Hallengren, sin embargo, declaró hace poco a la Associated Press que nunca tuvimos una estrategia de rebaño para promover la inmunidad.

Por ahora Suecia prohibió la congregación de más de 50 personas, cerró escuelas y universidades y pide a las personas mayores de 70 años que se queden en sus casas, ya que corren más riesgos.

Las escuelas para niños de baja edad, los restaurantes y la mayoría de los negocios, no obstante, siguen abiertos, lo que genera la sensación de que los suecos hacen una vida normal.

Pero mientras ve a su hijo patear un balón en una práctica de fútbol en Estocolmo, Johan Klockara, analista financiero de 43 años, dice que eso no es así. Él y su esposa están trabajando desde su casa y evitan las salidas innecesarias. Se ven con un grupo reducido de amigos y limitan los contactos de su hijo con la gente que ve en la escuela o en las prácticas de fútbol.

La sociedad funciona, pero de una forma limitada, aseguró Klockar. De no ser por la escuela y la práctica de fútbol, básicamente estamos en la casa.

Y si bien la mayoría de los negocios siguen funcionando en Suecia, el costo económico de la pandemia ya se está haciendo sentir. La semana pasada 25.350 suecos solicitaron el seguro de desempleo, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Estocolmo. Es una cifra más grande que la de la crisis financiera del 2008.

En contraste, del otro lado de una estrecha faja de mar, en la vecina Dinamarca ya se habla de reabrir la sociedad. Impusieron medidas mucho más estrictas hace cuatro semanas, cerrando las fronteras, escuelas y negocios. Esta semana, el primer ministro dijo que, al actuar temprano, Dinamarca evitó tragedias como las de Italia y España, que entre ambos ya tienen al menos 37.000 muertes relacionadas con la pandemia, y que es posible que después de las Pascuas se pueda iniciar un lento retorno a la normalidad, con la reapertura de jardines de infante y escuelas primarias.

Durante semanas Suecia y Dinamarca tuvieron un porcentaje similar de casos y de muertes, pero mientras que Dinamarca está sintiendo el impacto económico de un aislamiento estricto, la tasa de mortalidad en Suecia es de 88 decesos por cada millón de personas, mientras que la de Dinamarca es de 47.

Suecia, con una población de 10 millones, tiene 899 muertes, mientras que Dinamarca, con 5,8 millones de habitantes, suma 273 muertes.

Los países tienen distintas formas de medir los muertos y algunos gobiernos tienden a no contabilizar todas las víctimas, por lo que es difícil hacer comparaciones.

Después de un pronunciado aumento en las muertes en Suecia, el primer ministro Stefan Lofven propuso una ley de emergencia que permite el cierre rápido de sitios públicos y la suspensión del transporte de ser necesario. También le dijo a la población que se prepare para tener miles de muertos.

De todos modos, Tegnell, el epidemiólogo, insiste en que la estrategia sueca tiene sentido.

Sostiene que Suecia puede registrar más infecciones a corto plazo, pero que no correrá el riesgo de un brote muy grande como al que se expondrá Dinamarca al levantar las restricciones.

Sospecho que Noruega y Dinamarca están muy preocupados en estos momentos acerca de cómo levantar las restricciones sin causar la ola que se puede venir cuando lo hagas, comentó.

Agregó que las autoridades saben que el distanciamiento social limitado de los suecos funciona porque se ha registrado una abrupta caída en los casos de gripe y de vómitos de invierno.

Lars Ostergaard, profesor del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario de Aarhus y asesor del gobierno, dice que es demasiado temprano como para saber qué estrategia funciona mejor.

Cada vez que una persona no resulta infectada por el aislamiento estamos más cerca de la cura, dijo Ostergaard al promover las ventajas de la estrategia danesa. Pero también reconoce que las consecuencias de restricciones severas a largo plazo pueden ser sustanciales.

No hay una forma correcta y otra que no lo es, dijo Ostergaarg. Nunca pasamos por esto. Solo cuando esto termine sabremos quién tomó las mejores decisiones.

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Gera informó desde Varsovia.