Kurdos sofocan motín en reos del Estado Islámico en Siria

Fuerzas lideradas por kurdos sofocaron motines de combatientes del grupo Estado Islámico en una prisión del noreste de Siria el lunes, horas después de que los extremistas derribaran puertas y cava...

Fuerzas lideradas por kurdos sofocaron motines de combatientes del grupo Estado Islámico en una prisión del noreste de Siria el lunes, horas después de que los extremistas derribaran puertas y cavaran hoyos en los muros entre las celdas, indicó un vocero de las autoridades.

Kino Gabriel, un portavoz de las Fuerzas Democrática Sirias dirigidas por kurdos, dijo que la situación en el penal de la ciudad de Hasaka se hallaba bajo control total. Añadió que su fuerza antiterrorista puso fin a los disturbios y recuperó la seguridad de las instalaciones y de todos los prisioneros.

De momento no queda claro si las sublevaciones estallaron por la preocupación sobre la propagación del nuevo coronavirus.

Mustafa Bali, otro vocero de las fuerzas, informó el domingo por la noche que hasta ahora no existe una relación entre los disturbios y los temores por la enfermedad de rápida propagación. La posibilidad de brotes del COVID-19 en las sobrepobladas instalaciones penitenciarias de Siria y en otras partes de la región ha generado preocupación, pero hasta ahora no ha habido reportes de contagios en el noreste de Siria, zona en manos de los kurdos, ni en ningún centro de detención.

Gabriel no reveló si murieron personas en la operación para retomar el control de la prisión, pero agregó que ningún reo escapó.

Las autoridades curdas operan más de dos docenas de centros de detención dispersos por todo el noreste de Siria y los cuales mantienen tras las rejas a unos 10.000 combatientes del Estado Islámico. Etre los encarcelados se encuentran cerca de 2.000 extranjeros y unos 800 de ellos son europeos.

Las fuerzas lideradas por los kurdos, que cuentan con el respaldo de una coalición encabezada por Estados Unidos, declararon un triunfo militar contra el grupo extremista en marzo del año pasado, después de tomar el control del último territorio que los extremistas habían controlado en el sureste de Siria.