Colombia: Motín carcelario deja 23 muertos y 83 heridos

Veintitrés presos murieron y 83 resultaron heridos en un motín e intento de fuga en una cárcel de Bogotá, informaron el domingo las autoridades, mientras crecen los temores de que el coronavirus s...

Veintitrés presos murieron y 83 resultaron heridos en un motín e intento de fuga en una cárcel de Bogotá, informaron el domingo las autoridades, mientras crecen los temores de que el coronavirus se propague en las penitenciarías hacinadas y precarias.

La ministra de Justicia, Margarita Cabello, dijo que lo sucedido en la prisión La Modelo de la capital colombiana fue un intento de fuga, pero activistas por los derechos de los internos alegaron que las autoridades reprimieron a reos que protestaban pacíficamente por las condiciones que según ellos podrían exacerbar los contagios que causan la enfermedad COVID-19.

Hoy es un día muy triste y doloroso para el país, declaró Cabello.

El conflicto en La Modelo _donde están recluidos tanto sospechosos como culpables de delitos que van desde robo en propiedad ajena a narcotráfico_ comenzó el sábado en la noche. Los reclusos colocaron videos en internet que muestran gente afuera de sus celdas, gritando mientras se escuchaban disparos a lo lejos.

¡Nos tienen abandonados, nos tienen como perros!, exclama uno de los internos.

La evidencia de la violencia aún era visible el domingo: el cuerpo de un hombre yacía boca arriba en un techo, vestido con pantalones cortos azules, zapatillas blancas y una sudadera gris ensangrentada. Familiares, muchos con mascarillas protectoras, se reunieron afuera, reclamando información.

Estamos desesperados porque no sabemos nada, gritó una mujer.

Las autoridades no proporcionaron una descripción detallada de cómo murieron los reclusos, y sólo indicaron que siete trabajadores de la cárcel también resultaron heridos, dos de gravedad. Cabello dijo que ningún interno escapó y que, hasta ahora, ninguno ha sido diagnosticado con el coronavirus.

Aquí hubo un plan criminal de fuga que fue frustrado, declaró la ministra en un comunicado en video.

Jhon León, de la Corporación Seguridad Jurídica, una organización que trabaja para mejorar las condiciones de los reclusos, dijo que los prisioneros planeaban realizar una protesta a nivel nacional el sábado por la noche después de quejarse durante dos semanas del terrible estado de las cárceles sin obtener respuesta.

El Movimiento Nacional Carcelario, un grupo de reclusos y sus familiares, difundió un comunicado hace unos días en el que señaló que las prisiones colombianas no cuentan con médicos y enfermeros suficientes, ni medicamentos, para atender las enfermedades básicas.

Las personas privadas de la libertad alzamos la voz en rechazo de las políticas y acciones poco efectivas que ha tomado, indicó el organismo.

León agregó que unas 5.000 personas estaban recluidas en esta cárcel, algunas de las cuales ocupaban celdas en grupos de seis y otras tenían que dormir en los pasillos. Los prisioneros quieren que los reclusos de edad avanzada y aquellos con enfermedades preexistentes sean trasladados a otros lugares y aislados, agregó. También desean más información sobre si algún interno ha sido examinado para detectar el coronavirus.

Se trató de una movilización pacífica. La respuesta por parte de las autoridades fue la entrada exagerada de parte del cuerpo de vigilancia, agregó el representante de Corporación Seguridad Jurídica.

Colombia tenía 231 casos confirmados de coronavirus y dos decesos hasta el domingo. Pero el hecho de que las prisiones estén notoriamente sobrepobladas y a menudo ocurran actos de violencia en ellas es motivo de temores de que el virus se pueda propagar rápidamente allí.

Para la mayoría de las personas, el nuevo coronavirus causa apenas síntomas leves o moderados, como fiebre o tos. En algunos casos, particularmente en ancianos y personas con padecimientos previos, puede provocar cuadros más severos, incluyendo neumonía.

El gobierno ha tomado una serie de medidas iniciales, incluyendo la prohibición de visitas familiares a los reclusos. El servicio penitenciario también señaló que se reducirá el número de trabajadores en ciertas zonas para crear más distancia entre las personas, se permitirá que los empleados de mayor edad o con padecimientos de salud preexistentes permanezcan en casa, y se organizarán cuadrillas de limpieza y desinfección. Se empleó a un grupo de 10 reos para fabricar mascarillas.

Pero activistas por los derechos humanos quieren que el gobierno haga más, implementando medidas como la liberación de quienes estén cerca de cumplir sus condenas o que están encarcelados en forma preventiva por delitos no violentos. Hasta 2019 había alrededor de 120.000 reclusos en las prisiones colombianas, una cifra mucho mayor a la capacidad oficial para albergar a unos 80.000 reos.

La Fiscalía General de la Nación, entre otras instituciones, ha detectado que los reclusos tienen problemas para acceder a servicios básicos como agua limpia.

Colombia debería tomar medidas urgentes para mitigar los riesgos en las cárceles, afirmó José Miguel Vivanco, director para el continente americano de Human Rights Watch.

Es un problema para muchas naciones en la región y en todo el mundo: con casi 1,5 millones de gente tras las rejas, las cárceles abarrotadas de América Latina son un caldo de cultivo ideal para la enfermedad.

En Brasil, cientos de prisioneros de varias instalaciones en el estado de Sao Paulo han escapado en los últimos días, mientras que en Venezuela los familiares de activistas opositores temen por sus seres queridos porque han surgido reportes de que cuatro policías en la cárcel más notoria de la nación para presos políticos están enfermos de COVID-19.

En Estados Unidos, las autoridades de todo el país han ordenado la liberación de delincuentes no violentos y han restringido el número de nuevos detenidos para evitar la propagación de la enfermedad. Pero tales soluciones han tardado más en materializarse en América Latina, donde las cárceles suelen estar abarrotadas y dirigidas por pandillas violentas.

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Contribuyeron a este despacho el videoperiodista de The Associated Press Marko Alvarez en Bogotá y Joshua Goodman en Miami.