Trabajadores indios abarrotan trenes pese a toque de queda

Trabajadores migrantes en India intentaron llegar el domingo a sus pueblos de origen, abarrotando una estación de tren en el estado norteño de Uttar Pradesh en desafío a un toque de queda del puebl...

Trabajadores migrantes en India intentaron llegar el domingo a sus pueblos de origen, abarrotando una estación de tren en el estado norteño de Uttar Pradesh en desafío a un toque de queda del pueblo anunciado por el primer ministro, Narendra Modi, para frenar la expansión del coronavirus en el segundo país más poblado del mundo.

Al menos 324 personas se han infectado del nuevo virus en India, incluido el primer caso en el empobrecido estado oriental de Bihar, según las autoridades sanitarias. Cinco personas han muerto en el país por COVID-19, la enfermedad que provoca el virus.

Miles de personas de Mumbai y otros lugares en el estado occidental de Maharashtra, que ha confirmado el mayor número de casos en India, llenaron una estación ferroviaria en la ciudad de Prayagraj, en Uttar Pradesh, el estado más poblado del país. La policía intentó desde cierta distancia controlar a la multitud, que esperaba a autobuses y taxis para llegar a sus pueblos, aunque parecía improbable que esos transportes llegaran.

Estamos jugando con nuestra salud abarrotando estaciones de tren y paradas de autobús, dijo Modi en un tuit.

Más tarde el domingo, Indian Railways suspendió todos los trenes de pasajeros hasta el 31 de marzo, aunque los servicios de mercancías continuarían. No estaba claro qué supondría esto para la gente varada en las estaciones de tren.

En los últimos días, trabajadores migrantes cargados con equipaje han inundado trenes abarrotados en muchas ciudades de India, un éxodo de jornaleros asustados que ha avivado el temor a que el virus pueda extenderse a zonas rurales.

Mientras tanto, las calles de la capital, normalmente llenas de bullicio, se quedaron en silencio, con autobuses casi vacíos. Jardines públicos, templos e iglesias cerraron, y guardias con el rostro cubierto con pañuelos miraban las calles vacías sentados en sillas de plástico.

Una calle de Nueva Delhi cercana a un santuario sufí, donde a menudo acampan cientos de peregrinos, se veía desierta salvo por algún auto que pasaba de forma ocasional.

En un discurso la semana pasada, Modi pidió a los indios que se quedaran en casa, pero salieran a sus balcones a las 17:00 para una cacerolada dando ánimos a los trabajadores sanitarios en primera línea de la lucha contra el virus. Se esperaba que la mayoría de los negocios cerrasen el domingo, salvo servicios esenciales como hospitales.

Aunque algunos estados indios, como Maharashtra, ya habían ordenado a la gente que se quedara en casa, la del domingo era la primera iniciativa nacional de aislamiento social, un sistema que la Organización Mundial de la Salud cree crucial para frenar la curva de contagio en todo el mundo.

India indicó que tampoco permitiría aterrizar a aviones llegados desde el extranjero durante una semana a partir del domingo.

Las autoridades señalaron que 23 personas se habían recuperado, y no habían documentado contagios locales.

Aunque el coronavirus puede ser mortal, especialmente para ancianos y personas con otros problemas de salud, para la mayoría causa solo síntomas leves o moderados, como fiebre y tos. Algunos no sienten síntomas en absoluto, y la gran mayoría de la gente se recupera.

El gobierno de India ha instado al público a practicar el distanciamiento social y lavarse las manos. India también fue uno de los países que prácticamente cerró sus fronteras y negó la entrada a todos salvo unos pocos extranjeros.

Sin embargo, los expertos han dicho que los contagios locales de la enfermedad en un país de 1.300 millones de personas, donde decenas de millones viven en densas zonas urbanas con acceso irregular a agua limpia, es inevitable.

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El periodista de Associated Press Rajesh Kumar en Prayagraj, India, contribuyó a este despacho.