Fieles entran a templos de Irán cerrados por coronavirus

Fundamentalistas chiíes irrumpieron en los patios de dos importantes templos que habían cerrado sus puertas por miedo al nuevo coronavirus, reportaron medios estatales iraníes el martes, mientras l...

Fundamentalistas chiíes irrumpieron en los patios de dos importantes templos que habían cerrado sus puertas por miedo al nuevo coronavirus, reportaron medios estatales iraníes el martes, mientras la República Islámica sigue tratando de controlar el peor brote de Oriente Medio.

Aproximadamente nueve de cada 10 de los más de 17.000 casos de COVID-19, la enfermedad provocada por el virus, confirmados en la región proceden de Irán, donde las autoridades negaron durante días el riesgo que suponía el brote. Ahora, se han implantado nuevos controles para quienes intentan salir de las grandes ciudades antes del Nowruz, el Año Nuevo Persa, pero se ha evitado decretar zonas en cuarentena.

El lunes en la noche, una masa de fieles enojados entraron a los patios de los templos del Imán Reza en Mashhad y de Fatima de Masumeh en Qom. Normalmente, las multitudes suelen rezar allí 24 horas al día, siete días a la semana, tocando y besando el templo. Esto es lo que preocupaba a las autoridades médicas, que durante semanas les ordenaron a los clérigos chiíes que cerrasen los templos.

Antes el lunes, la televisora estatal anunció el cierre de los templos, lo que provocó movilizaciones.

Los templos iraníes atraen a chiíes de todo Oriente Medio para peregrinajes, contribuyendo probablemente a la expansión del virus por la región. Arabia Saudí cerró los sitios más sagrados del islam, La Meca y Media, por el temor a la propagación.

El presidente del país, Hasán Ruhani, dijo el martes que pese a los cierres, nuestra alma está más cerca de los santos que nunca.

La televisora estatal reportó que Irán movilizó a equipos para monitorear a quienes salgan de las grandes ciudades en 13 provincias, incluyendo la capital, Teherán. Pero el país tiene 31 provincias y las autoridades no aislaron el país como hicieron países aliados como Irak y Líbano.

Los operarios comprueban la fiebre de los viajeros y a los que tienen fiebre los mandan a centros de cuarentena. Irán pidió a la población que se quede en casa, pero muchos ignoraron la petición.

En un aparente intento por frenar los contagios, Irán dejó en libertad provisional a 85.000 reos, dijo el martes el vocero judicial Gholamhossein Esmaili.

La mayoría de los pacientes con COVID-19 sufren síntomas leves o moderados, como fiebre y tos, y la inmensa mayoría se recupera en cuestión de semanas. Pero el virus es altamente contagioso y puede esparcirse a través de gente sin síntomas visibles. En algunos casos, especialmente ancianos y personas con patologías previas, puede derivar en enfermedades más graves como la neumonía.

El sultanato de Omán anunció que cualquier persona procedente del extranjero pasará una cuarentena antes de entrar.

Mientras, en Israel, el Ministerio de Defensa estaba implantando un plan para utilizar infraestructuras hoteleras casi vacías por el descenso del turismo, como centros de recuperación para pacientes diagnosticados con COVID-19.

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Los periodistas de The Associated Press Nasser Karimi en Teherán y Aron Heller en Jerusalén, contribuyeron a este despacho.

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