Países latinoamericanos aplican medidas contra coronavirus

El cierre de fronteras, la suspensión de clases y vuelos y la instalación de hospitales móviles son varias de las medidas que han tomado varios países de América Latina para frenar el avance del ...

El cierre de fronteras, la suspensión de clases y vuelos y la instalación de hospitales móviles son varias de las medidas que han tomado varios países de América Latina para frenar el avance del nuevo coronavirus y evitar el sombrío escenario que la pandemia ha causado en Europa.

En medio de la crisis, los presidentes del Foro para el Progreso de América del Sur, PROSUR, integrado por Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, además del canciller de Brasil, sostuvieron una videoconferencia para analizar medidas que puedan emprender juntos.

Acordaron promover compras conjuntas de insumos médicos para obtener mejores precios y facilitar el retorno de los nacionales a sus respectivos territorios, dijo un comunicado de la presidencia chilena.

América Latina registra hasta ahora más de 800 contagios y 12 muertos.

Chile, luego de más que duplicar los casos en menos de 24 horas, de 75 a 156 y de constatar que el virus circula libremente por el país, determinó cerrar sus fronteras a partir del miércoles, anunció el presidente chileno Sebastián Piñera. De los contagiados, dos están graves y conectados a un respirador artificial, un hombre de 44 años y una joven de 22.

Hemos decidido cerrar todas las fronteras terrestres, marítimas y aéreas para el tránsito de personas extranjeras", señaló el mandatario, quien advirtió que quienes no cumplan la cuarentena obligatoria se arriesgan a multas e incluso la cárcel.

El aislamiento domiciliario por 14 días rige para pasajeros chilenos o extranjeros provenientes de zonas de riesgo como Italia, España, Irán y China.

También se prohibió recalar a los cruceros. La creciente preocupación por la pandemia provocó que decenas de personas impidieran que pasajeros de un crucero, anclado frente a Punta Arenas, 3.000 kilómetros al sur de Santiago, abandonaran el muelle con destino al aeropuerto local.

Argentina, con 56 infectados -entre ellos dos fallecidos-, amaneció con sus fronteras terrestres cerradas y las clases suspendidas en todos los niveles. Los mayores de 60 años gozan de licencia y cuentan con horarios de atención específicos en bancos y centros de salud, mientras que los Parques Nacionales permanecen clausurados.

Las autoridades analizaban otras medidas que anunciarán a lo largo de la jornada, como la posible restricción de los servicios de transporte público.

El presidente Alberto Fernández indicó que el objetivo es evitar que en Argentina, donde la mayoría de los casos de infectados son importados, comience a propagarse libremente el virus. El coronavirus ya no viene solamente de Europa, sino que está empezando a afectar a países limítrofes y a nosotros mismos", señaló la víspera tras anunciar las medidas para frenar la pandemia.

Durante 15 días, periodo que puede ser prorrogable, nadie podrá ingresar al país por las fronteras salvo los argentinos nativos o los extranjeros residentes en el país.

Por otro lado, el lunes es el último día en que arribarán vuelos de compañías internacionales que operan desde y hacia las denominadas "zonas de riesgo", como Europa y Estados Unidos. A partir del martes solo Aerolíneas Argentinas estará habilitada a llegar a esos destinos para traer a los argentinos que quieran regresar al país.

La Dirección de Migraciones indicó por su parte que están controlando que los argentinos que regresen de distintas zonas de riesgo cumplan con la cuarentena obligatoria de dos semanas y que varios turistas fueron conminados a abandonar el país por saltarse la norma.

En el ámbito cultural, el Teatro Colón de Buenos Aires, la mayor sala de lírica de América, fue cerrado, y los recitales fueron suspendidos. Los partidos de fútbol se juegan a puertas cerradas.

Pero los establecimientos comerciales permanecen abiertos y durante el fin de semana se produjeron grandes aglomeraciones en los supermercados.

Con las calles casi desoladas, escaso tránsito de vehículos y escuelas cerradas inició la cuarentena dispuesta por el presidente Nicolás Maduro en Caracas y seis estados del centro y occidente del país.

La mayoría de los comercios de la capital cerraron sus puertas y sólo abrieron los grandes supermercados y tiendas medianas de alimentos y farmacias atendiendo las órdenes de las autoridades.

En algunas de las principales vías de ingreso a Caracas las fuerzas de seguridad establecieron puntos de vigilancia para garantizar el cumplimiento de la cuarentena.

La Conferencia Episcopal Venezolana anunció en un comunicado la suspensión de las misas y eucaristías hasta nuevo aviso.

Asimismo, permanecerán suspendidos por un mes los vuelos hacia Europa, Colombia, Panamá y República Dominicana, los principales destinos de salida del país.

Las calles de Perú también lucían semivacías al inicio de la primera cuarentena obligatoria de su historia ordenada por el gobierno para frenar el alza de contagios del COVID-19, que trepó a 86 personas.

Reporteros de The Associated Press comprobaron que en zonas ricas se observaba menos gente que en sectores pobres. Guardias privados, enfermeras, empleados de bancos y de tiendas minoristas formaban extensas colas en las terminales de transporte porque sus trabajos no fueron interrumpidos.

Pese a la presencia de soldados y policías en las principales calles y en el aeropuerto internacional, se vio salir desde temprano a centenares de empleados que cobran por jornada de trabajo y que forman parte de los 12 millones de peruanos que trabajan en la informalidad de un total de 17 millones.

En contrapartida, Cuba informó que recibirá a un crucero del Reino Unido que tiene cientos de personas a bordo y cinco casos confirmados con COVID-19 y al cual se le impidió el atraque en varios puertos caribeños, incluyendo Bahamas, donde se encontraba el lunes.

Ante la urgencia de la situación y el riesgo para la vida de las personas enfermas, Cuba autorizó el arribo del MS Braemar, de la línea Fred Olsen y una vez en tierra se cumplirá un estricto control sanitario y se los remitirá de inmediato a Inglaterra en vuelos chárter, indicó un comunicado de la cancillería local, que no precisó el momento en el cual se producirá la llegada.

Son tiempos de solidaridad, de entender la salud como un derecho humano, de reforzar la cooperación internacional para hacer frente a nuestros desafíos comunes, agregó.

Paralelamente, se informó que una delegación de médicos cubanos llegó a Venezuela para apoyar la salud en la vecina nación.

Perú ordenó el domingo el cierre total de sus fronteras desde el martes y por 15 días. El país posee alrededor de 250 camas en sus unidades de cuidados intensivos y las autoridades temen que un desborde en el contagio haga colapsar el sistema sanitario.

También comenzó a regir en Guatemala la prohibición de entrada al país de ciudadanos de Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, se mantendrá el ingreso de los vuelos con migrantes deportados desde Estados Unidos.

En El Salvador, el Ministerio de Salud Pública y el Instituto Salvadoreña del Seguro Social informaron que a hasta nuevo aviso queda suspendida la atención de consultas externas en hospitales y unidades de salud en todo el país. Solo se atenderán emergencias y se dará prioridad a pacientes con enfermedades crónicas. Los servicios de diálisis y quimioterapia continuarán prestándose de forma regular.

La víspera el presidente Nayib Bukele dijo que El Salvador no tiene casos confirmados ni sospechosos y anunció que se construirá un centro de emergencia para atender la epidemia con una capacidad de 2.000 camas y 300 unidades de cuidados intensivos.

En todo el mundo 174.000 personas se han infectado y más de 6.700 han fallecido, pero la mitad de los que alguna vez tuvieron el virus se han recuperado. La mayoría de los enfermos presenta síntomas leves como fiebre o tos, pero para las personas mayores o que tienen otros problemas de salud pueden ser peores, incluso neumonía.