¿Hispanos seguirán dándole la espalda a Biden en el oeste?

Joe Biden ha tropezado una y otra vez contra una barrera infranqueable en el oeste del país, donde el voto hispano ha mantenido viva la campaña de Bernie Sanders.

Joe Biden ha tropezado una y otra vez contra una barrera infranqueable en el oeste del país, donde el voto hispano ha mantenido viva la campaña de Bernie Sanders.

Las primarias del martes en Arizona y la Florida dan a Biden la posibilidad de ganar terreno entre los hispanos, un bloque crucial que deberá tener en su esquina si quiere derrotar a Donald Trump en las elecciones presidenciales.

Biden no termina de convencer a los hispanos y carga con el lastre del malestar generado por la cantidad de deportaciones que hubo durante el gobierno de Barack Obama, que dejó muchas heridas difíciles de cicatrizar en las familias de inmigrantes.

Esperamos más de él. Un compromiso de cara a las elecciones generales, expresó Regina Romero, una demócrata que asumió recientemente como la primera alcaldesa hispana de Tucson. Agregó que Biden podría ganarse el apoyo de los hispanos con propuestas progresistas sobre la inmigración.

Espero que no se coma el cuento de que tiene que ser más conservador en relación con la inmigración, dijo Romero, quien apoyaba a Elizabeth Warren y no ha dado su respaldo ni a Biden ni a Sanders por ahora. No deberíamos tenerle miedo a un tema tan importante para los votantes hispanos, ni diluirlo ni ofrecer propuestas que puedan entusiasmar a los hispanos.

Arizona y la Florida podrían ser estados clave en las elecciones generales de noviembre. En Arizona, uno de cada tres residentes es hispano; en la Florida, uno de cada cuatro.

La popularidad de Sanders entre los hispanos le dio una amplia victoria en los caucuses de Nevada y lo ayudó a ganar en California y Colorado en un Súper Martes en el que su rival le sacó amplias ventajas en la cuenta de delegados.

El éxito de Biden es un fenómeno reciente. Le costó despegar con un presupuesto reducido y casi ninguna infraestructura, con excepción de los estados donde se votó primero, lo que le impidió cortejar el voto hispano ya sea con presentaciones personales o avisos. Todo esto cambió desde su abrumadora victoria en Carolina del Sur, que lo dejó como el gran favorito y le permitió recaudar más fondos.

Tiene que trabajar mucho, que hacer buenas propuestas y generar el interés de los hispanos, dijo Janet Murguía, presidenta y CEO de UnidosUS, la organización conocida hasta hace poco como el Consejo Nacional de la Raza. El martes Biden podría replantear todo, dijo Murguía.

Biden tendrá que dar explicaciones por la ola de deportaciones bajo el gobierno de Obama, de quien fue vicepresidente.

Obama aumentó las deportaciones en un esfuerzo por convencer al Congreso y a la opinión pública de que estaba decidido a mejorar la seguridad en la frontera con México y poder así sacar adelanta una reforma integral a las leyes de inmigración que hubiera regularizado el status de millones de inmigrantes que viven sin autorización en el país. No pudo imponer una reforma y las deportaciones afectaron a numerosas familias y generaron temor en las comunidades hispanas.

Cualquier propuesta demócrata sobre inmigración será más aceptable que las de Trump, pero no necesariamente aplacará a los hispanos, de acuerdo con Tomás Robles, codirector de Living United for Change in Arizona, o LUCHA, una agrupación hispana que apoya a Sanders.

No puedes depender del odio o el miedo a Trump para hacer que voten masivamente por Biden, dijo Robles. Bernie ha tratado de incorporar a los hispanos a su base. Pero el establishment no ha hecho lo mismo.

Alejandra Gómez, codirectora de LUCHA, dijo que Biden podría ganar terreno entre los hispanos eligiendo un o una compañera de fórmula progresista.

El gobierno de Obama deportó a más de 3 millones de personas durante su gestión de ocho años, especialmente en sus primeros años, hasta que se dio cuenta de que el Congreso no haría nada y cambió de rumbo, apelando a decretos presidenciales para ofrecer protección temporal a los jóvenes sin papeles que fueron traídos al país de niños y a sus padres mediante el programa DACA (siglas en inglés de Acción Diferida para los Llegados en la Niñez).

Nos tomó demasiado tiempo hacer las cosas bien, admitió Biden el mes pasado en una entrevista con el periodista de Univision Jorge Ramos en la que por primera vez reconoció que el gobierno de Obama se equivocó. Fue un gran error y nos tomó mucho tiempo enderezarlo.

Biden y su gente prefieren enfocarse en lo que hizo el gobierno de Obama al final de su gestión.

El representante de Arizona Rubén Gallego, que apoya a Biden, opina que le favorecería mucho proponer un sueldo mínimo de 15 dólares la hora y acceso a cobertura médica estatal para los inmigrantes. Destacó que el plan de salud de Obama benefició a muchos hispanos.

Agregó que el gobierno de Obama acudió a los tribunales para frenar una ley contra la inmigración ilegal conocida como SB1070, demandó al sheriff Joe Arpaio por apelar a caracterizaciones raciales y lanzó el DACA.

Yo creo que incluso quienes no apoyan a Biden en estos momentos tienen una buena impresión de él y al final de cuentas votarán por él, dijo Gallego.

Los hispanos del oeste son mayormente mexicanos y centroamericanos en Arizona. En la Florida, en cambio, predominan los cubanos y los puertorriqueños, que podrían votar por Biden. Sanders se describe como un socialista democrático y elogió algunos aspectos del régimen de Fidel Castro, lo que no cayó nada bien entre la comunidad cubana de la Florida.

Biden está buscando el voto hispano con llamadas telefónicas y enviando a su gente a golpear puertas en Arizona. En la Florida, emplea un cubano en los avisos que pasa en Miami, un puertorriqueño en Orlando y un mexicano en Fort Myers, tomando en cuenta las comunidades mayoritarias en esos puntos.