La gestión de Xi ante el brote de coronavirus plantea dudas

Un reciente discurso del presidente de China, Xi Jinping, publicado ahora por medios estatales indica que él dirigía la respuesta al brote de un nuevo virus desde el comienzo de la crisis.

Un reciente discurso del presidente de China, Xi Jinping, publicado ahora por medios estatales indica que él dirigía la respuesta al brote de un nuevo virus desde el comienzo de la crisis.

La publicación del discurso del 3 de febrero era un aparente intento de demostrar que la cúpula del Partido Comunista actuó con decisión desde el principio, pero también exponía a Xi a críticas sobre por qué no se alertó al público antes.

En el discurso, Xi dijo haber dado instrucciones para combatir el virus el 7 de enero y ordenado el aislamiento de ciudades que comenzó el 23 de enero en el epicentro del brote. Los medios estatales publicaron sus declaraciones el sábado por la tarde.

El 22 de enero, debido a la veloz propagación de la epidemia y los desafíos para la prevención y el control, solicité de manera clara que la provincia de Hubei impusiera controles amplios y estrictos al tránsito de personas al exterior, dijo en una reunión del comité permanente del partido, su organismo de mayor rango.

La Comisión Nacional de Salud, por su parte, reportó una nueva disminución de sus casos del nuevo virus por tercer día consecutivo. La China continental registró 2.009 nuevas infecciones para un total de 68.500 casos confirmados.

La tasa de mortalidad permaneció estable con 142 nuevos decesos, según la comisión. La cifra de fallecidos en China continental a causa de la COVID-19, la enfermedad causada por una nueva forma de coronavirus, se elevó a 1.665. En total, 9.419 personas se han recuperado y fueron dadas de alta.

Cuatro personas han muerto fuera de China continental, incluidos los fallecimientos en Japón y Francia esta semana.

Unos 400 estadounidenses que estaban a bordo de un crucero en cuarentena en Japón esperaban vuelos arrendados para regresar a casa, mientras Japón confirmaba otras 70 infecciones en el barco. Canadá y Hong Kong dijeron preparar vuelos similares para sus ciudadanos.

Xi se mostró en un segundo plano al comienzo de la crisis, que se ha convertido en uno de los mayores desafíos políticos en sus siete años al mando del país.

La difusión de su discurso indica que el gobierno del país conocía la posible gravedad del brote semanas antes de que el peligro se hiciera público. No fue sino hasta finales de enero que las autoridades dijeron que el virus podía contagiarse entre humanos y la alarma aumentó entre la ciudadanía.

La confianza hacia la gestión de brotes víricos por parte del gobierno no se ha recuperado desde la epidemia del síndrome respiratorio agudo grave (SARS por sus siglas en inglés) de 2002-2003, que fue ocultada durante meses.

El nuevo brote comenzó en diciembre en Wuhan, capital de Hubei, que ha registrado la mayor parte de las infecciones.

El 23 de enero, Wuhan se convirtió en la primera ciudad en vetar la salida de personas, una restricción que después se ha expandido a otras ciudades hasta afectar a más de 60 millones de personas.

Las autoridades de Hubei y Wuhan han sido criticadas por su gestión inicial. El descontento alcanzó un nuevo nivel este mes tras la muerte de Li Wenliang, un joven doctor al que la policía local reprendió por su intento de alertar sobre el virus. Al final falleció de la misma enfermedad.

En una aparente reacción, los responsables del Partido Comunista en Hubei y Wuhan fueron destituidos la semana pasada.

Aunque las autoridades han prometido transparencia, periodistas ciudadanos que desafiaron el mensaje oficial con reportes en video desde Wuhan han desaparecido y se cree que están detenidos.

La disminución de nuevos casos sigue al pico de más de 15.000 el jueves, cuando la provincia de Hubei, en el centro de China, adoptó un nuevo método para contabilizar casos diagnosticados por médicos antes de tener confirmación de las pruebas laboratorio.

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Los periodistas de The Associated Press Yuri Kageyama en Tokio; Eileen Ng en Kuala Lumpur, Malasia; Sopheng Cheang en Phnom Penh, Camboya; Rob Gillies en Toronto, Canadá, y Ken Moritsugu en Beijing, así como el investigador Henry Hou, en Beijing, contribuyeron a este despacho.