Jacob Lawrence. The Migration Series. 1940-41. Panel 3
Uno de los paneles de Lawrence. El pie de imagen, escrito por él mismo, dice:  "Los negros están yéndose de cada ciudad a centenares para irse al norte y trabajar en la industria" The Phillips Collection, Washington D.C. Acquired 1942 © 2015 The Jacob and Gwendolyn Knight Lawrence Foundation, Seattle / Artists Rights Society (ARS), New York. Photograph courtesy The Phillips Collection, Washington D.C

Al tiempo que Europa recibe, con algunas luces y demasiadas sombras, el mayor éxodo de solicitantes de refugio y asilo político desde la II Guerra Mundial, el museo de arte moderno más importante del mundo, el MoMA de Nueva York, muestra otra crisis similar, aunque en este caso interior y por motivos económicos, la Gran Migración que se produjo en los EE UU entre 1910 y 1970, cuando seis millones de habitantes negros del sur del país subieron al norte para escapar de la miseria y la violencia racial.

No hay constancia por parte del museo neoyorquino de que haya algún tipo de intención en la exposición One-Way Ticket (Billete sólo de ida), montada con la percha del centenario del primer año, 1915, en que la afluencia de migrantes hacia el norte fue masiva, pero tampoco es posible evadirse de la confrontación con la situación límite de los desesperados que llegan ahora a Europa, sobre todo desde Asia. El MoMA. que acaba de clausurar la muestra con un gran éxito de público y crítica, apunta que la llegada de las oleadas incesantes de afroamericanos a ciudades como Nueva York, Chicago, Detroit, Pittsburgh y Cleveland y las comunidades que formaron en ellas fueron elementos clave para la renovación social, económica y cultural de las metrópolis.

Una sobria y dolorosa odisea

El plato fuerte de la exposición es la exhibición de las 60 piezas de la llamada Migration's Series, una colección de 60 paneles dibujados en cartón y al temple en 1941 por Jacob Lawrence (1917-2000), un joven negro que entonces tenía 23 años y vivía en el barrio neoyorquino de Harlem, cuna de lo que sería llamado el Renacimiento Negro. Hijo él mismo de migrantes sureños, el artista plasmó en los paneles de pequeño tamaño —la serie completa puede verse en la página web del MoMA dedicada a la exposición— la dolorosa odisea en movimiento de sus iguales, pintada con sobriedad, en tonos opacos que aluden a la tristeza de lo que se deja atrás, pero sin estridencia ni sensacionalismo y en un estilo de abstracción figurativa.

Fue el primer artista negro en ser representado por una galería de Nueva York Lawrence, considerado una de las figuras clave del arte afroamericano del siglo XX —fue el primer artista negro en ser representado por una galería de Nueva York—, hizo pequeñas anotaciones junto a cada panel. Las frases, a modo de pie de imagen, establecen una narrativa complementaria que nunca es directa ni explicativa, sino emocional.

'Como si huyeran de una maldición'

"Se marchaban como si huyeran de una maldición", anota en un dibujo de siluetas agolpadas frente a las taquillas de una estación. "Pensamos en la migración de los pájaros. Creo que somos otro tipo de animales y nos movemos por otro tipo de motivos", añade en la imagen de un grupo de caminantes cargados con improvisados petates. "A los negros les dieron billetes en los trenes. Los pagaban las industrias del norte y se entendía que devolverían el importe cuando encontrasen trabajo", dice en un tercer panel, una locomotora avanzando en la noche, que tampoco puede desligarse del presente europeo.

La I Guerra Mundial y el 'crack' bursátil de 1929, detonantes One-Way Ticket no se limita a exhibir la serie de Lawrence —que raramente puede verse íntegra (en el MoMA no había sido mostrada en los últimos veinte años)—. También hay material gráfico, fotografías, revistas, películas y primeras ediciones de obras literarias y ensayos, relacionados con las causas de la Gran Migración, fundamentalmente la I Guerra Mundial y la depresión económica causada por el crack bursátil de 1929, y sus consecuencias.

Lista de reproducción de jazz de los años 30

Aunque hay análisis de los cambios drásticos en la demografía de las grandes urbes del norte —en 1910 el 90 por ciento de los negros de los EE UU vivían en el sur y en 1970 la mitad se había desplazado hacia otras zonas a pie, en trenes, autobuses u otros medios—. La web interactiva que ha diseñado el MoMA para apoyar la exposición contiene material de contexto tan atrayente como una lista de reproducción de algunas de las más vibrantes piezas del jazz que brotó de Harlem en la década de los años treinta gracias a la llegada de músicos negros del sur.

No nos tienen que contar qué es el fascismo. En el sur no hay otra cosa Pueden verse también una completa cronología de la vida de Lawrence, que en 1941 se casó con la artista blanca Gwendolyn Knight. Cuando se alistó en la Marina para combatir en la II Guerra Mundial, declaró que no era necesario que le dieran motivos ideológicos para luchar contra Hitler y los nazis: "A los negros no nos tienen que contar qué es el fascismo. En el sur [de los EE UU] no hay otra cosa".