Funerary Relief Bust
El busto funerario de Haliphat, encontrado en Palmira Courtesy Smithsonian’s Freer Gallery of Art and Arthur M. Sackler Gallery

Como respuesta a la destrucción sistemática cometida por el Estado Islámico (EI) de yacimientos, templos y museos de la ciudad de Palmira, en el noroeste de Damasco, capital de la actual Siria, una modesta pero rotunda respuesta ha sido organizada en Washington.

Se trata de una exposición donde es posible atisbar la grandeza y esplendor de la llamada ciudad de las palmeras, declarada íntegramente Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 2013 por temor a que la guerra civil pusiera en peligro, como está sucediendo, un lugar de suma importancia histórica, algunos de cuyos yacimientos ya tenían la condición de protegidos desde 1980.

'Una de las ciudades-estado mejor conservadas'

La iniciativa procede del Freer and Sackler, el museo de arte asiático del Smithsonian. Han montado una exposición, titulada simplemente Palmyra, el nombre en inglés de la ciudad-oasis, "uno de los sitios arqueológicos más importantes del Cercano Oriente y una de las ciudades-estado mejor conservadas del mundo", recuerdan desde la pinacoteca. La exposición, como homenaje y llamada de atención, estará abierta al público hasta una fecha indefinida. La entrada es gratuita.

Cada piedra, arco o talla juega hoy un papel histórico y cultural  "A la vista de los trágicos sucesos en Iraq y Siria, cada piedra, arco o talla juega hoy un papel histórico y cultural de más importancia que en ningún otro momento del pasado", declara Julian Raby, director de la galería. "Cada piedra puede recordar al pueblo su pasado e identidad, tanto individual como colectivamente".

La hermosa Halipath

La pieza central de la exposición es un esplendoroso busto funerario en relieve conocido por Halipath, nombre que figura en las inscripciones en arameo que identifican su genealogía —"hija de Ogalta, hijo de Harimai"—. Se trata de una joven bellamente vestida y enjoyada que aparece elevando dos dedos sobre el rostro, lo que podría ser simbólico de los principales atributos de su carácter: la modestia y la virtud.

Ensambla estilos romanos y orientales La figura funeraria, que ensambla estilos romanos y orientales, fue esculpida en el año 231, cuando Palmira era una de las ciudades más importantes del extremo este del Imperio Romano. Desde hace muchos años no era exhibida en público dada su delicadeza, pero el museo ha considerado que los atentados contra el patrimonio de Palmira bien merecen sacar a Halipath de los almacenes.

Reproducción en 3-D

La pinacoteca anuncia que está trabajando en un escaneo en 3-D de la talla, que será añadida en una fecha cercana pero no precisada a la Smithsonian X 3D Collection, que reúne obras en línea para que puedan ser exploradas y descargadas por los internautas. Los responsables de la institución han publicado un vídeo en el que se muestran las sesiones de fotografía previas a la elaboración de la figura en tres dimensiones.

La exposición se completa con una selección de imágenes tomadas entre 1867 a 1876 por el prolífico fotógrafo y escritor francés Félix Bonfils, que firmó el registro más completo de la ciudad hasta entonces. En otro vídeo del museo puede verse un montaje con parte de las magníficas instantáneas del pionero (1831–1885), uno de los primeros fotógrafos en mostrar en Europa los tesoros arqueológicos y monumentales de Oriente Medio.

Libro de apuntes arquitectónicos

La tercera parte de la colección son grabados de Palmira realizados en 1753 por el inglés Robert Woods, que escribió un libro con detalles arquitectónicos que fue muy popular en el Reino Unido en la decoración exterior de mansiones de estilo neoclásico. La obra, titulada The ruins of Palmyra, otherwise Tedmor, in the desart (Las ruinas de Palmira, también conocida como Tedmor, en el desierto), puede ser consultada en línea y descargada en varios formatos y en alta resolución en este vínculo del Internet Archive.

Centro comercial de la Ruta de la Seda entre Persia y el sur de Asia y el Mediterráneo Un amplio suministro de agua subterránea permitió a los romanos transformar Palmira de un oasis modesto de caravanas en un centro comercial de enorme importancia —estaba situada en la antigua Ruta de la Seda— entre los mercados de Persia y el sur de Asia y el Mediterráneo. La riqueza, que llevó a la ciudad a convertirse en el Reino de Palmira, gobernado por la mítica soberana otomana Zenobia, hizo la ciudad un hito.

Templos, ágora, teatro...

Próspera, con templos, ágora, teatro y un mausoleo de tumbas entre las columnatas de acceso al centro, muchas de las impresionantes estructuras públicas de Palmira siguieron en pie en gran parte durante más de dos mil años antes de las demoliciones con dinamita del EI. Los templos de Baal y Bel, así como varias torres funerarias parecen haber sido destruidos.