Reforma migratoria en el campo
Un inmigrante en una labor agrícola. RUBÉN MORENO

Mary Marshall creció con el estilo de vida del campesino migrante, pasaba horas bajo el sol de verano, recogiendo mora azul silvestre junto a sus padres y ocho hermanos, y finalizaba su jornada con un baño en el lago.

Al pasar por los campos, veo demasiadas máquinas. Es algo muy tristeEra un trabajo agotador al que recuerda con cariño, un estilo de vida que reunió a personas de distintas culturas en los extensos campos de mora azul de Maine. Y ahora lamenta la forma como está desapareciendo.

"Las máquinas están tomando el control. Incluso al pasar por los campos, veo demasiadas máquinas. Es algo muy triste", dijo Marshall, quien cosechaba moras hace 40 años. "Nuestra gente realmente podría hacer ese trabajo".

Un constante paso hacia la mecanización en la industria de la mora azul de Maine ha reducido el número de campesinos migrantes que viajan al estado para ayudar en la cosecha, algo de vital importancia en la economía estatal, aseguran autoridades locales y líderes de la industria.

Menos campesinos

La cosecha de mora azul de Maine atraía a más 5.000 campesinos migrantes hace 10 años, y actualmente la cifra está en alrededor de 1.500, dijo David Yarborough, profesor de horticultura en la Universidad de Maine.

Trabajadores del campo han viajado a Maine durante años para cosechar mora azul, y muchos de ellos en la actualidad son de origen latinoamericano o caribeño. Otros son indígenas estadounidenses o de Canadá, como Marshall, quien proviene de Nueva Escocia, y otros son originarios de Maine. La dependencia en la mano de obra migrante creció con el incremento de las tierras de cultivo, que pasaron de generar 20 millones de libras (907 toneladas) al año en la década de 1970, a generar 50 o 60 millones de libras (entre 2.267 y 2.721 toneladas) hace 10 años, y 90 millones de libras (4.080 toneladas) en la actualidad, señaló Yarborough.

Este año, los campesinos migrantes cosecharán parte de esos 90 millones de libras de mora silvestre —codiciada por sus beneficios como alimento rico en antioxidantes— que son endémicas de Maine y partes de Canadá. Formarán comunidades de personas que reunirán en lugares como la Escuela de Cosecha de Mora Azul y restaurantes étnicos como el Vázquez Mexican Takeout, fundado por migrantes. Incluso, al final de la temporada, se realiza el torneo de fútbol Wyman Cup para los jornaleros en Jasper Wyman and Son.

El incremento en las cosechas se dio de la mano del desarrollo de las cosechadoras mecánicas —maquinaria pesada operada por un conductor— que comenzaron a tener un papel más importante en la década de 1990, señalan trabajadores de la industria. Algunas operaciones de mora azul son completamente mecanizadas y más empresas van en esa dirección, comentó Yarborough.

Dependen de la cosecha

La tendencia representa menos trabajos para los migrantes, que desde hace tiempo dependen de la temporada de mora azul para obtener varios cientos de dólares semanales en el verano. La temporada a menudo comienza a finales de julio y termina alrededor del Día del Trabajo en Estados Unidos (este año el 7 de septiembre).

Nuestra gente es enviada a los barrancos"Ha bajado considerablemente", dijo Yarborough. "Está sujeto a caídas conforme producimos más y mejores máquinas".

El incremento en la mecanización también ha dificultado el trabajo restante. A los jornaleros les dejan el trabajo en los lugares que las cosechadoras mecánicas no pueden alcanzar, como zanjas o tierra dispareja.

Eso dificulta un trabajo que ya es complicado al tener que cargar y agacharse en repetidas ocasiones bajo el calor del sol.

"Nuestra gente es enviada a los barrancos", dijo Marshall, quien ahora viaja todos los veranos a Maine para trabajar en la Escuela de Cosecha de Mora Azul.

El estado cuenta con unos 44.000 acres (17.800 hectáreas) de mora silvestre, especialmente en la zona rural de Downeast, y el estado depende de las moras para generar un valor económico anual de 250 millones de dólares, señaló un funcionario. Las moras azules también son parte de la identidad cultural de Maine, junto con los faros y las langostas.

70% mecanizado

Ed Flanagan, consejero delegado en la productora de moras azules, Jasper Wyman and Son, dijo que su negocio pasó de estar mecanizado en un 20% hace 10 años a un 70% en la actualidad. Un portavoz en la Compañía de BlueBerry Silvestre Passamaquoddy, señaló que su negocio pasó de contar con el 100% de jornaleros hace apenas seis o siete años, a estar mecanizado actualmente en un 40%.

"Las cosas han cambiado debido a que más máquinas van al campo, en lugar de mano de obra", comentó Flanagan.

Está por verse si la tendencia eventualmente pondrá en peligro la existencia de la comunidad que ha crecido alrededor de la industria del cultivo anual de mora azul. Pero Briana Mejía, una jornalera que ha ido a los campos durante siete años, señaló que está clara la tendencia a favor de las máquinas y cada vez más lejana de los trabajadores.

"Cuando alguien construya una máquina más grande y mejor, que pueda ir a los barrancos, ¿entonces qué pasará?", dijo Mejía. "Todo es sobre hacer dinero".