Sigue pugna diplomática Colombia-Venezuela por exsenadora

Las declaraciones cruzadas entre los gobiernos de Colombia y Venezuela continuaban el miércoles ante las dificultades para definir el futuro de una exsenadora colombiana prófuga que fue detenida en ...

Las declaraciones cruzadas entre los gobiernos de Colombia y Venezuela continuaban el miércoles ante las dificultades para definir el futuro de una exsenadora colombiana prófuga que fue detenida en territorio venezolano.

La pugna inició esta semana, cuando se informó que Aída Merlano fue capturada, porque Bogotá rechaza al gobierno de Nicolás Maduro y reconoce a Juan Guaidó como mandatario legítimo, lo que entorpece el trato diplomático entre ambas naciones.

El miércoles temprano Colombia exigió la deportación de Merlano, pero las autoridades venezolanas iniciaron un proceso en su contra y el fiscal general Tarek William Saab dijo en Twitter que Merlano permanecería detenida mientras enfrenta el juicio. Junto con ella se detuvo a otro colombiano y ambos fueron imputados con los delitos de encubrimiento y asociación para delinquir.

Por la noche, Maduro dijo en un acto de gobierno televisado que la insistencia de su homólogo Iván Duque de mantener interrumpidas las comunicaciones con su gobierno y no reconocerlo como presidente le hace daño a la seguridad de ambos países.

Sin embargo, el mandatario se mostró dispuesto a restablecer las relaciones consulares para atender asuntos como éste. Yo imploro a Colombia que reflexione sobre todos estos temas a propósito de este caso.

Merlano, una abogada de 43 años, había sido condenada en Colombia a 15 años de prisión por concierto para delinquir, fraude electoral y tenencia ilegal de armas y era requerida desde octubre luego de fugarse de sus custodios durante una visita al dentista. Tras varios meses sin conocerse su paradero, fue detenida el lunes en la ciudad de Maracaibo.

El presidente colombiano exigió su deportación para que cumpla su condena en Colombia, mientras el Ministerio de Justicia de ese país anunció que ante la falta de relaciones diplomáticas con el gobierno de Maduro pediría a Guaidó ayuda para la extradición.

Que ahora no venga la dictadura de Venezuela a tratar de escudarse en argumentos que no son. Aquí hay un tema de fondo: Aída Merlano es una delincuente, es una persona que además tiene unos antecedentes que ya son conocidos en el país de corrupción, dijo Duque a la prensa y agregó que las autoridades colombianas ya se comunicaron con Interpol para que realicen los procedimientos sobre el caso.

Duque pidió que Venezuela acate el llamado que nosotros hemos hecho a través de los canales diplomáticos y lo hacemos a través de (quien) hoy reconocemos como presidente de Venezuela, en referencia a Guaidó.

Al respecto, Maduro resaltó que pedir la extradición a Guaidó es una insensatez, puesto que el opositor no tiene influencia sobre ninguna fuerza de seguridad ni es reconocido por otros poderes públicos en Venezuela. Pidió a Duque que ponga los pies en la tierra.

Esto se arreglaría muy rápido si hubiera comunicación, señalo el gobernante socialista, destacando que más de 30 prófugos colombianos están encarcelados en Venezuela y no tiene a quién entregárselos en Colombia por el extremismo ideológico de Duque y la fantasía política de creer que hay un presidente interino en Venezuela.

Maduro informó que la exsenadora había sido trasladada a la sede en Caracas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

La oficina de prensa de Guaidó dijo en un comunicado que dará toda la colaboración posible a Colombia en el marco jurídico e institucional para facilitar el retorno de Merlano a su país.

Tras el apoyo que dio Duque a Guaidó en febrero del año pasado para el ingreso a Venezuela de un lote de ayuda humanitaria internacional, que fue bloqueado por las fuerzas de seguridad venezolanas, Maduro rompió relaciones con Bogotá y ordenó el retiro de todo el personal diplomático colombiano destacado en territorio venezolano.

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Los periodistas de la AP, Jorge Rueda y César García, contribuyeron a esta nota desde Caracas y Bogotá.