Las personas transexuales pueden ser especialmente vulnerables a hostigamiento y ataques, y no deberían ser equiparadas con gays y lesbianas por funcionarios de inmigración de Estados Unidos al determinar si se les otorga asilo o no, afirmó el jueves un tribunal federal de apelaciones.

Las dos identidades son distintas La Corte Federal de Apelaciones del Noveno Circuito con sede en San Francisco emitió la determinación en el caso de una mexicana transexual que buscó refugio en Estados Unidos bajo el argumento de que probablemente sería torturada si regresa a México.

Edin Avendaño Hernández dijo que fue agredida sexualmente por policías mexicanos uniformados y por un oficial militar por ser transexual.

La Junta de Apelaciones de Inmigración se apoyó equivocadamente en leyes mexicanas de protección a homosexuales y lesbianas para rechazar la solicitud de asilo de Avendaño, establece el fallo.

La corte del Noveno Circuito indicó que las personas transexuales enfrentan un nivel único de peligro y son un blanco específico en México por parte de la policía para extorsionarlas y recibir favores sexuales.

"Aunque la relación entre identidad de género y orientación sexual es compleja, y en ocasiones se superpone, las dos identidades son distintas", escribió la jueza de circuito Jacqueline Nguyen.

"Evidencia significativa sugiere que las personas transexuales son a menudo particularmente visibles, y vulnerables, a hostigamiento y persecución debido a su frecuente inconformismo público con los papeles normativos de género".

Extasiada

Avendaño se viste como una mujer y toma hormonas femeninas, señaló la corte federal de apelaciones.

Avendaño nació como varón y creció en un poblado rural en el estado de Oaxaca, donde sufrió insultos y abuso a manos de su familia La Corte Federal de Apelaciones del Noveno Circuito envió el caso de regreso a la Junta de Apelaciones de Inmigración con instrucciones de otorgar a Avendaño la solicitud de ayuda bajo la Convención Contra la Tortura.

"Ella está extasiada", dijo Munmith Soni, abogado de Avendaño. "Constantemente tenía miedo de que algún día tuviera que tener que entregarse para regresar a México. Ya no vive bajo ese temor".

Avendaño nació como varón y creció en un poblado rural en el empobrecido estado de Oaxaca, donde sufrió insultos homofóbicos y abuso a manos de su familia, según el fallo de la corte federal del Noveno Circuito.

Ella llegó por primera vez a Estados Unidos sin autorización en 2000 y comenzó a tomar hormonas femeninas cinco años después.

Fue declarada culpable de manejar en estado de ebriedad y deportada en 2007. En México, dijo ella, fue violada por policías y agredida sexualmente por un miembro del ejército cuando trataba de huir a Estados Unidos, según la corte.