Once muertos en un ataque talibán contra la policía afgana

Once personas murieron en un ataque talibán contra una base de policía en el norte de Afganistán, según dijeron el martes las autoridades locales. Los agresores podrían haber tenido ayuda de al m...

Once personas murieron en un ataque talibán contra una base de policía en el norte de Afganistán, según dijeron el martes las autoridades locales. Los agresores podrían haber tenido ayuda de al menos uno de los policías que estaban en el recinto.

Los insurgentes tomaron primero un control de carretera cerca de la base el lunes por la noche, y al parecer pudieron entrar en el complejo con facilidad porque un policía afín les abrió la puerta, indicó Mabobullah Ghafari, concejal de la provincia de Baghlan, donde se produjo el ataque. Un miembro de la policía local, que pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a informar a la prensa, corroboró la información.

Los ataques infiltrados han sido constantes en los 18 años de guerra en Afganistán, especialmente contra tropas estadounidenses y de la OTAN. Sin embargo, los ataques contra fuerzas afganas suelen tener muchas más bajas.

Un soldado afgano mató el pasado julio a dos militares estadounidenses en la provincia sureña de Kandahar. El agresor fue herido y detenido. En septiembre, tres militares estadounidenses resultaron heridos cuando un miembro de la Orden Afgana de Policía Civil disparó contra una caravana militar, también en Kandahar.

Ningún grupo se atribuyó de inmediato el ataque del lunes a las afueras de Puli Khumri, la capital provincial de Baghlan. Pero el Talibán tiene una fuerte presencia en la provincia y suele atacar a las fuerzas de seguridad afganas en la ciudad y sus alrededores.

Los insurgentes atacaron en septiembre Puli Khumri y bloquearon la principal autopista de la ciudad a la capital, Kabul, durante más de una semana.

La mitad de Afganistán está ahora bajo control o influencia del Talibán.

Estados Unidos y el Talibán intentan negociar una reducción de hostilidades en un cese el fuego. Eso permitiría firmar un acuerdo de paz que podría llevar a casa a unos 13.000 militares estadounidenses y abrir camino a un acuerdo más amplio de posguerra para los afganos.