Irak: Manifestantes desafían a clérigo y retoman las calles

Un manifestante murió a manos de las fuerzas de seguridad después de que cientos salieron el domingo a las calles de Bagdad y algunas provincias del sur de Irak en desafío a un poderoso líder reli...

Un manifestante murió a manos de las fuerzas de seguridad después de que cientos salieron el domingo a las calles de Bagdad y algunas provincias del sur de Irak en desafío a un poderoso líder religioso local que recientemente retiró su apoyo al movimiento popular.

Por otro lado, cinco cohetes Katyusha impactaron en la margen del río cercano a la embajada estadounidense en la Zona Verde de la capital iraquí sin causar lesiones ni daños graves, informó el Comando de Operaciones Conjuntas de Estados Unidos en un comunicado. Un cohete cayó dentro de los muros del complejo de la embajada, indicó un funcionario de seguridad iraquí, que habló a condición de guardar el anonimato en apego a las normas.

Se trata del tercer ataque de este tipo en lo que va del mes. De momento se desconoce la identidad de los perpetradores.

El primer ministro iraquí Adel Abdul-Mahdi emitió un comunicado en el que condenó el ataque a la embajada y reafirmó el compromiso de su país por proteger a todas las misiones diplomáticas.

Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y abrieron fuego para dispersar a los manifestantes en la Plaza Khilani de la capital, informaron funcionarios médicos y de seguridad, que hablaron a condición de guardar el anonimato de acuerdo a las regulaciones. Un manifestante murió y otros seis resultaron heridos después de que las fuerzas de seguridad comenzaran a disparar momentos después en la Plaza Wathba.

Se reportaron al menos 28 manifestantes heridos a manos de las fuerzas del orden en las protestas de las primeras horas del domingo.

Las manifestaciones multitudinarias comenzaron en octubre en protesta por la extensa corrupción en el gobierno y la falta de empleos y servicios públicos, y rápidamente empezaron a exigir cambios radicales en el sistema político iraquí, impuesto después de la invasión de Estados Unidos en 2003. Las fuerzas de seguridad de Irak han respondido con fuerza. Al menos 500 manifestantes han muerto desde que comenzó la ola de protestas.

Irak también se ha visto involucrado en las tensiones entre Washington y Teherán que amenazaban con desatar una guerra regional después de que el alto general iraní Qassem Soleimani muriera en el ataque de un dron estadounidense cerca de Bagdad.

Tras el ataque, el clérigo chií y líder político Muqtada al-Sadr ejerció su influencia para exigir la expulsión de las tropas de Estados Unidos y organizó una manifestación antiestadounidense.

Analistas dicen que Al-Sadr, quien a menudo moviliza a sus seguidores a las calles para apuntalar su influencia política, estaba utilizando la protesta antiestadounidense como una herramienta de presión en las negociaciones políticas entre las élites iraquíes para seleccionar al próximo primer ministro.

Desde hace tiempo Al-Sadr ha sido una figura impredecible en el ámbito político de Irak, y es el único líder chií que ha desafiado tanto a Irán como a Estados Unidos.

El viernes le retiró su respaldo al movimiento antigubernamental que, según los analistas, tenía el objetivo de reforzar la reputación política del clérigo en una época de descontento nacional.

Pero para la mañana del domingo causó el efecto contrario, ya que los manifestantes respondieron.

Cientos de inconformes, en su mayoría estudiantes, marcharon el domingo por las principales plazas de la capital y el sur del país para mostrar su respaldo continuo al movimiento antigubernamental, a pesar del cambio de postura de Al-Sadr.

Las manifestaciones se han vuelto más fuertes debido a lo que pasó, dijo Zaidoun, de 26 años, un organizador de la protesta en Bagdad.

Muchos de los manifestantes gritaron consignas contra el clérigo. El movimiento se opone al sistema sectario de Irak y a la influencia de Estados Unidos e Irán en los asuntos del país.

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Los periodistas de The Associated Press Murtada Faraj en Bagdad y Qassim Abdul-Zahra en Nayaf, Irak, contribuyeron con este despacho.