La estación de ferrocarriles Keleti de Budapest, desde donde este lunes partieron varios centenares de refugiados rumbo a Austria y Alemania, fue cerrada este martes desde las 9h de la mañana y durante varias horas. "Ningún tren pueda salir o entrar en la misma hasta nuevo aviso", anunció el portavoz de la empresa estatal de ferrocarriles MAV.

Tras horas de cierre, reabrió al tráfico de trenes, pero no se permite que los cientos de inmigrantes y solicitantes de asilo que se encuentran en su exterior puedan entrar al complejo, algunos de ellos profiriendo gritos de "Alemania, Alemania". Esta mañana la policía les impidió primero el acceso a los andenes y después vació la estación, una operación que duró una hora, hasta las 10.00h, según informó el portal hvg.

Hungría, que pertenece a la zona Schengen de libre tránsito comunitario, asegura que en lo que va de año han llegado más de 150.000 inmigrantes a su territorio. Hungría terminó el pasado fin de semana la construcción de una valla alambrada de metro y medio de altura y de 175 kilómetros de longitud en su frontera con Serbia, mientras que continúa con otra más sólida y de 4 metros de altura, cuyas obras se espera concluirán en noviembre.

Los refugiados se dirigen a Alemania

Dos trenes cargados con inmigrantes y refugiados llegaron a Austria y Alemania este lunes desde Hungría en medido de la peor crisis de refugiados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Cientos de refugiados, en su mayoría sirios, legaron en tren este lunes a Austria, después de que las autoridades húngaras les permitieran subir a los convoyes rumbo a este país y Alemania. Los primeros de estos convoyes fueron retenidos en la frontera entre Austria y Hungría, al alegar la empresa federal de ferrocarriles de Austria (ÖBB), que iban demasiado llenos.

El portavoz de la Policía austríaca, Roman Hahslinger, explicó en la estación central de Viena que los refugiados que han pedido asilo político en ese país vecino no pueden continuar el viaje. "Las autoridades húngaras ya nos avisaron de que íbamos a tener más llegadas de refugiados de lo habitual", comentó Hahslinger, quien precisó que en el primer tren había entre 300 y 400 refugiados.

Con varias horas de retraso los trenes llegaron finalmente a Viena, donde cientos de refugiados se trasladaron a otros para seguir su viaje a Alemania. Los inmigrantes fueron recibidos por decenas de voluntarios austríacos con botellas de agua, frutas y alimentos ligeros para paliar el hambre y la sed, ante las inusualmente altas temperaturas en la región, de en torno a los 35 grados.