Respuesta de México a caravana migrante no causa indignación

enunció a su cargo después de que México se doblegó ante la presión de Washington.

enunció a su cargo después de que México se doblegó ante la presión de Washington.

Siendo un país con una larga historia migratoria, por lo general los mexicanos tienen gran empatía por los migrantes centroamericanos que atraviesan su territorio. Durante las primeras caravanas de 2018, los pobladores salieron al paso para darles agua y alimentos. Pero conforme se incrementó el paso de migrantes, también hubo un cambio de actitud, en particular en lugares que ya contaban con pocos recursos.

Para muchos mexicanos, la migración ha sido una realidad silenciosa. Pequeños grupos de personas siempre pasaban frente a ellos en su camino hacia el norte. Personas que vivían junto a las vías de tren por las que caminaban los migrantes hablan de darles un plato de comida o ayudarlos durante una emergencia.

Pero las caravanas son distintas. Miles de personas llegan repentinamente a una comunidad e instalan un campamento en la plaza principal. Cuando comenzaron a surgir quejas sobre la basura que dejaban a su paso, las caravanas designaron a personas para que se encargaran de la limpieza, exhortando a sus miembros a ser considerados con sus anfitriones.

Claudia Zamora, de 46 años y encargada de un pequeño comercio a un costado de la carretera de la comunidad de Frontera Hidalgo, fue un reflejo de la actitud contradictoria. Dijo que el paso de las caravanas era un descontrol, y el jueves estaba retirando sus bolsas de papas fritas en anticipación al paso de la caravana. Sin embargo, rápidamente añadió: Debe de haber un motivo muy fuerte para emigrar. No me molesta si vienen con una buena intención de trabajar. Que Dios les bendiga.

Nunca le han robado nada y a menudo se detienen a comprarle agua o cigarrillos y a descansar bajo un par de árboles a un costado de su puesto.

En Ciudad Hidalgo, las caravanas han generado una respuesta de seguridad. Muchos de los habitantes de esa ciudad, al igual que en cualquier comunidad fronteriza, viven del comercio de un país a otro. Muchos de los residentes han expresado su frustración con la caravana debido a que las autoridades mexicanas decidieron cerrar el puente internacional, evitando el tránsito de las personas.

Gran parte del comercio informal en balsas prevaleció, pero muchos guatemaltecos de Tecún Umán, acostumbrados a cruzar sin obstáculos para ir a trabajar, de compras o a visitar a familiares, no pudieron pasar a México al toparse con autoridades migratorias, que les pidieron que regresaran a su país.

Noé Serrato, de 39 años y agente de bienes raíces de la Ciudad de México, dijo que no culpa a López Obrador de los retenes contra las caravanas de migrantes.

Sí lo veo mal, pero es el resultado de malas decisiones de gobiernos anteriores, dijo Serrato, quien considera que la medida es un mal necesario. Sí hay gente buena que quiere trabajar, pero también viene gente con malas intenciones, a hacer cosas malas.

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Los periodistas de la AP Peter Orsi en Ciudad Hidalgo, México, y Mark Stevenson en la Ciudad de México contribuyeron con este despacho.