Migrantes cruzan a México y se detienen antes de retén

Cientos de migrantes centroamericanos cruzaron el jueves de Guatemala a México después de días de enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, y posteriormente caminaron por una carretera antes de...

Cientos de migrantes centroamericanos cruzaron el jueves de Guatemala a México después de días de enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, y posteriormente caminaron por una carretera antes de detenerse a descansar bajo la sombra.

Portando banderas de Estados Unidos y Honduras al frente de la procesión, se dirigían sobre la carretera hacia un retén de la Guardia Nacional con cientos de elementos con equipo antimotines y con vagonetas del Instituto Nacional de Migración. El número de migrantes parecía ser al menos el doble que el de las fuerzas de seguridad.

José Luis Morales, un salvadoreño que encabeza la caravana, dijo que los migrantes quieren negociar para que se les permita avanzar de manera pacífica.

Pero los migrantes frenaron su avance por la mañana a la orilla de la carretera y a unos 10 kilómetros (6 millas) al norte de la localidad fronteriza de Ciudad Hidalgo, y unos cuántos kilómetros (millas) antes de llegar al retén.

Las autoridades federales llegaron al lugar y comenzaron a negociar con Morales, quien ha emergido como el portavoz de facto de la caravana.

Más tarde dijo que la propuesta inicial de las autoridades fue que se entregaran para detención mientras se les procesaba para otorgarles refugio. Siempre la misma política, dijo. En su lugar, planean acampar hasta el viernes, señaló Morales.

Martha Heraldina Perdomo, quien viaja desde Honduras junto a sus tres hijos, dijo que espera encontrar trabajo y darles una vida mejor a sus hijos. Pero la tarde del jueves se preparaba para pasar la noche a la intemperie y habiendo comido apenas unas tortillas con agua.

Lo que sé es que aquí vamos a dormir esta noche, comentó.

La Guardia Nacional permaneció a unos tres kilómetros de distancia.

México ha implementado medidas para frenar el paso de las grandes caravanas que solían registrarse luego de la intensa presión que ejerció Washington el año pasado.

Aníbal, quien se negó a dar su apellido por temor a represalias por parte de las autoridades migratorias, se integró a la caravana de mayoría hondureña al paso por su ciudad de origen, Santa Rosa, Guatemala. Él y otros descansaban el jueves bajo la sombra de un árbol después de caminar durante horas a lo largo de la carretera.

Estaba determinado a llegar a Estados Unidos, sin importar a dónde, y trabajar para ahorrar dinero y volver con su esposa y sus tres hijos. En Guatemala solía tener empleos de medio tiempo como jornalero, maquinista o vendiendo ropa usada, pero no había suficiente trabajo.

Que nos den paso libre, señaló.

Cuestionado sobre las declaraciones del presidente de México de que la migración debe realizarse en forma regular y ordenada, respondió: Debería tener un poco más de misericordia. Vamos por necesidad, no vamos por ambición.

El movimiento del jueves representó el resurgimiento de una caravana migrante que había ido disminuyendo desde que la Guardia Nacional de México a orillas del río Suchiate detuvo su último intento coordinado de cruzar el lunes la frontera.

Los migrantes despertaron el jueves con un plan. Antes de las 4:30 de la mañana ya habían empacado sus cosas y estaban a la espera de la señal para moverse. No cruzarían por donde estaban desplegadas las autoridades mexicanas.

Oraron durante cerca de una hora antes de partir y caminaron río arriba desde el lado guatemalteco y en medio de la oscuridad hasta otro puente en el que se realizan las operaciones comerciales entre ambas naciones. En esa zona no había autoridades mexicanas apostadas del otro lado del río.

El agua es más profunda, hasta la cintura de un hombre adulto, así que los hombres más jóvenes entraron primero y formaron una cadena humana para evitar que las mujeres y los niños fueran arrastrados por la corriente. Al momento en que cruzaron los primeros migrantes, alrededor de las 6 de la mañana, el cielo permanecía completamente oscuro.

Los elementos de la Guardia Nacional esperaban a la caravana a las afueras de la comunidad de Frontera Hidalgo, cerca de Ciudad Hidalgo, donde los migrantes atravesaron el río Suchiate antes del amanecer.

México comenzó el martes a enviar en autobuses y aviones a miembros de la caravana de regreso a Honduras.

Otros siete autobuses salieron de México rumbo a Honduras el miércoles, llevando a 240 migrantes de regreso a su país, además de que partieron otros dos vuelos con 220 hondureños a bordo, informó el Instituto Nacional de Migración. Para el miércoles, el número de personas a las afueras de la Casa del Migrante en Tecún Umán se había reducido, tal vez, por la mitad respecto a su cifra máxima del domingo por la noche.

En caravanas previas, las autoridades mexicanas habían permitido que los migrantes caminaran un trayecto, aparentemente con la intención de cansarlos y posteriormente cerrarles el paso.

Aunque los migrantes han recibido cobertura constante en medios desde que llegaron a la frontera, no han rebasado los temas de seguridad, economía o corrupción en la agenda pública.

El jueves, una marcha por la verdad, la justicia y la paz salió de la ciudad de Cuernavaca, en la región central de México, rumbo a la capital. El líder de la marcha, el activista Javier Sicilia, dijo que parte del problema en el país son los decenas de miles de migrantes tratados sin la dignidad que los seres humanos tienen.

En tanto, la conferencia de prensa diaria del presidente de México Andrés Manuel López Obrador estuvo dominada por preguntas sobre el abasto de medicamentos para combatir el cáncer, después de que los padres de niños enfermos protagonizaran una protesta a las afueras del Palacio Nacional.

El mandatario ha enfrentado duras críticas de la izquierda por su respuesta más agresiva contra los migrantes, pero al parecer no lo suficiente para su disminuir su gran popularidad.

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El fotoperiodista de The Associated Press Moisés Castillo en Tecún Umán, Guatemala, contribuyó a este despacho.