Migrantes sopesan opciones limitadas en frontera con México

Cientos de migrantes centroamericanos varados en Guatemala sopesaban el miércoles sus limitadas opciones para entrar a México mientras los vigilan agentes policiales y de inmigración.

Cientos de migrantes centroamericanos varados en Guatemala sopesaban el miércoles sus limitadas opciones para entrar a México mientras los vigilan agentes policiales y de inmigración.

El objetivo de los migrantes es ya sea vivir y trabajar en México o continuar el viaje rumbo a Estados Unidos. Para ese fin, algunos se separaron de la caravana estancada y se fueron por su cuenta para cruzar en grupos pequeños a cierta distancia del puente fronterizo del río Suchiate _que forma un cuello de botella en la ruta de los migrantes con dirección al norte_, con la esperanza de eludir a los agentes.

Una mujer en Ciudad Hidalgo, México, dijo que vio entre 30 y 40 personas correr hacia la parte sur del puente y pasar sin que las fuerzas de seguridad las detuvieran a primeras horas de la mañana.

Pero tres jóvenes que trataron de eludir a la Guardia Nacional a través de los matorrales fueron capturados y enviados de regreso al lado guatemalteco.

Aquellos que lograron cruzar enfrentaron varias dificultades en el camino hacia México, con puntos de control y más patrullas que buscaban y detenían a los migrantes.

Hemos visto y constatamos que hay grupos que se han dispersado a lo largo del río Suchiate, a través del cual intentan cruzar por diferentes fronteras, comentó el padre Fernando Cuevas, quien opera el refugio de la Casa del Migrante en la localidad fronteriza de Tecún Umán, en el lado guatemalteco.

Sin embargo, si hay la Guardia Nacional en México, si hay agentes de migración, están al tanto y están deteniendo en los puntos claves, dijo.

Varios cientos de migrantes descansaban sobre cobijas y catres de lona azul el miércoles al otro lado de la calle del refugio en un terreno con césped del tamaño de un campo de fútbol americano donde se colocaron tiendas de campaña y carpas para albergar a los migrantes. En un día normal, la Casa del Migrante recibe a la gente a cuentagotas en lugar del enorme flujo de miles que se ha visto en los últimos días, señaló el sacerdote.

Los migrantes hicieron una fila, con los hombres de un lado y las mujeres en el otro, para recibir un desayuno caliente compuesto por spaghetti con hot dogs, tortillas, plátanos fritos y una ensalada de zanahoria y rábano.

Había una enorme cantidad de opiniones sobre lo que debían hacer a continuación.

Miriam Patricia Enamorado, de 30 años, emprendió el viaje hace cinco días. Caminó y viajó de dedo desde Santa Bárbara, Honduras, con su hija de 11 años sólo para quedarse varada en el río luego de que les impidieron la entrada en los últimos días.

Espera llegar a Estados Unidos, pero está dispuesta a quedarse en México si encuentra un empleo. Sin embargo, no quiere exponer a su hija a otro posible altercado con los agentes fronterizos. Por ahora, su plan es esperar a que el cruce fronterizo en el puente sea reabierto y pedir formalmente refugio en el país.

Es el sueño que todos tenemos, porque en nuestro país ya no podemos vivir, comentó Enamorado, alegando los mismos problemas que otros que huyen de la pobreza y la violencia de pandillas que azota a Centroamérica.

Leonel Suárez, un operador de máquinas de 29 años y oriundo de San Pedro Sula, señaló que esperaba que pudieran llegar a un acuerdo con las autoridades mexicanas para que los migrantes pudieran ingresar al territorio, pero si eso no se logra no descarta otro intento para cruzar en masa. Un intento similar terminó con altercados, gente lanzando piedras, detenciones y la mayoría de los migrantes regresando a suelo guatemalteco.

Intentaríamos de vuelta para ver si logramos pasar, pero no con agresión, dijo Suárez, y añadió que tratar de cruzar tranquilamente en grupos pequeños era una forma segura para ser atrapados.

Mientras que menos de una decena de migrantes se sumergía en las aguas poco profundas del Suchiate, empapándose de pies a cabeza, los agentes mexicanos los observaban con calma desde el otro lado. Decenas más descansaban bajo la sombra, listos para entrar en acción con los escudos antidisturbios en caso de ser necesario, pero más tranquilos que durante las confrontaciones de los últimos días. Unos drones sobrevolaban el río en distintas partes, proporcionando un ojo en el cielo.

El típico comercio de refrescos, leche, cereal, shampoo y papel de baño, entre otros productos, recuperó un poco de normalidad, aunque por lo menos un residente de Tecún Umán fue regresado cuando trató de ingresar a México para asistir a un trabajo de jornalero.

Los críticos creen que las medidas adoptadas por las autoridades mexicanas, que han sido celebradas por Washington, sólo tendrán un resultado: hinchar los bolsillos de los coyotes, los traficantes de seres humanos.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador pregonó el éxito de la estrategia de su gobierno el miércoles, apuntando que muchos de los migrantes han empezado a regresar voluntariamente a sus países de origen.

En tanto, el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, Chad Wolf, elogió las acciones de México.

Las labores de la Guardia Nacional mexicana y de otros agentes han sido hasta ahora efectivas para mantener la integridad de su frontera, pese a los brotes de violencia y desobediencia de la gente que trata de ingresar ilegalmente a México para dirigirse a Estados Unidos, comentó Wolf.

Señaló que el DHS (siglas en inglés de su departamento) monitoreaba de cerca a la caravana y que tenía a decenas de agentes ayudando con las labores a lo largo y ancho de Centroamérica.

La semana pasada, periodistas de la AP vieron algunos agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) trabajando con la policía guatemalteca en puestos de control ubicados en las carreteras mientras los miembros de la caravana pasaban por ahí. Estados Unidos informó que estaban en el sitio para ayudar a capacitar y asistir a los agentes locales.

Absolutamente deben estar muy satisfechos con su actuación (de México) porque en realidad es su plan (de Estados Unidos), manifestó Guadalupe Correa Cabrera, profesora en la Universidad George Mason que está investigando cómo se forman las caravanas.

Comentó que es un tema complicado para México, pero que no tenían por qué haber colocado a la Guardia Nacional en la frontera para manejar la inmigración debido a que no estaba capacitada para hacerlo.

En junio del año pasado, México anunció que iba a desplegar a la recién formada Guardia Nacional para ayudar a las autoridades de inmigración, con el fin de que Trump no impusiera aranceles a las importaciones mexicanas, algo que había amenazado hacer.

El número de migrantes estancados en la frontera de Guatemala con México continuaba disminuyendo el miércoles mientras las detenciones, deserciones y gente que decidió irse por su cuenta erosionaban la cohesión de la caravana.

Durante la noche, los primeros autobuses de repatriación partieron de Tecún Umán con decenas a bordo, y el martes México comenzó a enviar en avión o autobús a cientos de migrantes que habían cruzado la frontera de regreso a Honduras.

Se tenían previstos más viajes en autobús con dirección al sur el miércoles, y el número de personas afuera de la Casa del Migrante era quizás la mitad de lo que había sido en su punto máximo el domingo por la noche.

Walter Basilio, de 40 años y oriundo de Cortés, Honduras, era uno de los que decidió subirse a un autobús.

Está muy cabrón para cruzar para el otro lado ahora. Sí, mejor retornar a la casa, expresó.

Mientras que las caravanas de los últimos años han atraído la atención, representan una pequeña fracción del tráfico migratorio habitual que se mueve de Centroamérica hacia el norte a través de México.

El Instituto Nacional de Migración de México informó el miércoles que más de 2.000 centroamericanos habían sido detenidos en puntos de inspección en los estados sureños de Chiapas y Tabasco en la víspera. No comentó cuántos de ellos podrían haber formado parte de la caravana.

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Verza informó en Ciudad Hidalgo, México. El fotógrafo de The Associated Press Moisés Castillo en Tecún Umán, Guatemala, contribuyó a este despacho.