Análisis genético ayuda a aclarar violaciones en Georgia

El análisis genético avanzado ayudó a las autoridades a resolver tres casos de violación cometidos en Georgia en 1999, dijo una fiscal el martes.

El análisis genético avanzado ayudó a las autoridades a resolver tres casos de violación cometidos en Georgia en 1999, dijo una fiscal el martes.

Las tres violaciones tuvieron lugar entre junio y octubre de 1999 en un radio de cinco kilómetros, dijo la fiscal del condado de Cob, Joyette Holmes, en un comunicado de prensa. En cada caso, las mujeres se despertaron durante la madrugada en su propia cama, notando que un hombre desconocido las estaba mirando.

Cada mujer denunció el asalto inmediatamente y se sometió a un examen para recoger y conservar el semen del violador. Los análisis realizados en ese momento por la Oficina de Investigaciones de Georgia indicaron que el perfil de ADN de los tres casos era idéntico, pero no encontraron alguno que coincidiera en una base de datos nacional.

La fiscalía reabrió el caso a fines de 2018 y determinó que sería apropiado realizar un nuevo análisis de ADN, para lo cual se le otorgó un subsidio de 10.000 dólares.

A principios del año pasado, Parabon NanoLabs utilizó el ADN para determinar la apariencia física mediante fenotipia, dice el comunicado. El laboratorio presentó el perfil a un sitio web público de investigaciones genealógicas y halló un posible antepasado del violador, lo cual a su vez permitió rastrear a un sospechoso residente en Arkansas.

Identificada esa persona, se investigó su pasado. Se descubrió que vivía en la zona de Atlanta en la época de las violaciones y que lo habían detenido por voyerismo, ultraje al pudor y robo.

El mes pasado, se obtuvo por orden judicial una muestra de ADN de Lorinzo Novoa Williams, de 48 años. Williams negó haber cometido ataques sexuales.

Al día siguiente, los investigadores se enteraron que el hombre había desaparecido y después se encontró su cadáver. Los análisis revelaron que el ADN de Williams coincidía con las muestras recogidas en 1999.

La fiscal Theresa Schiefer, que trabajó en la investigación, dio la información a las mujeres.