Senado de EEUU se apresta a votar sobre el T-MEC

Los senadores republicanos decidieron aprovechar la demora en el juicio político contra el presidente Donald Trump para acelerar una votación sobre el nuevo tratado comercial con México y Canadá.

Los senadores republicanos decidieron aprovechar la demora en el juicio político contra el presidente Donald Trump para acelerar una votación sobre el nuevo tratado comercial con México y Canadá.

La votación programada para el jueves promete un amplio apoyo bipartidista sobre el proyecto de ley que implementará los términos del T-MEC. Dicho acuerdo reemplaza al TLCAN, implementado hace 25 años y al cual Trump y muchos legisladores responsabilizan de haber provocado que las empresas mudaran empleos manufactureros de Estados Unidos a México.

El líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell anunció la votación en su conferencia de prensa semanal el martes.

La votación en el Senado se produce luego de una votación contundente sobre la medida en la Cámara de Representantes el mes pasado y, de ser aprobada, pasaría a manos de Trump para su promulgación. La presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi desempeñó un papel central en la modificación del pacto para apaciguar a sus aliados en organizaciones de trabajadores, como Richard Trumka, presidente del sindicato AFL-CIO.

Se prevé que el T-MEC tenga un impacto modesto en la economía estadounidense. Pero da a los legisladores de ambos partidos la oportunidad de respaldar un acuerdo ansiado por los agricultores, ganaderos y otros empresarios impacientes por superar los meses de tensiones comerciales que han complicado sus decisiones de inversión y contratación.

Trump hizo que la renegociación del TLCAN fuera un sello distintivo de su campaña presidencial en 2016 mientras trataba de obtener los votos de la clase trabajadora en estados como Michigan, Ohio, Wisconsin y Pensilvania.

El nuevo tratado incluye cláusulas diseñadas para enviar de regreso los empleos de manufactura a Estados Unidos. Por ejemplo, requiere que de 40% a 45% de los automóviles sean fabricados en países que paguen a los trabajadores por lo menos 16 dólares la hora, es decir, en Estados Unidos y Canadá, no en México.