Prevén rudeza en último debate demócrata antes de primarias

Se pronostica una mayor rudeza y golpes más fuertes en el último debate entre aspirantes a la candidatura presidencial demócrata por la noche, el último antes de las asambleas de Iowa que dan inic...

Se pronostica una mayor rudeza y golpes más fuertes en el último debate entre aspirantes a la candidatura presidencial demócrata por la noche, el último antes de las asambleas de Iowa que dan inicio a las elecciones primarias.

Seis precandidatos se enfrentarán en Des Moines, ávidos de recibir un impulso televisado antes de las asambleas del 3 de febrero a la que seguirán las primarias en otros estados.

Los resultados en Iowa pueden significar un impulso para algunos, el fin de sus aspiraciones presidenciales para otros. Las encuestas locales no permiten hacer pronósticos.

Los protagonistas de los choques más encarnizados podrían ser los senadores Bernie Sanders, de Vermont, y Elizabeth Warren, de Massachusetts, progresistas ambos que hasta el momento han evitado en general las críticas mutuas.

Pero los enfrentamientos probablemente abarcarán a todos los protagonistas. Últimamente, Sanders ha incrementado sus ataques al ex vicepresidente Joe Biden por su apoyo inicial a la guerra de Irak, los acuerdos de libre comercio y la reforma de los beneficios sociales. La senadora Amy Klobuchar, de buen desempeño en los últimos debates, buscará dar impulso a una candidatura estancada en el punto medio de las encuestas. El multimillonario Tom Steyer deberá responder a las críticas de que intenta comprar su ingreso a la Casa Blanca.

Y tras dos encuestas que indican que Pete Buttigieg está perdiendo apoyo en Iowa, el exalcalde de South Bend, Indiana, necesitará una actuación espectacular para cobrar fuerzas antes de las asambleas.

Esta dinámica movediza apunta a que el debate del martes podría ser distinto a todos los anteriores. Las amables discusiones sobre salud pública e inmigración están a punto de convertirse en duros ataques personales. Y eso sucederá justo cuando muchos votantes apenas empiezan a cobrar interés en la contienda.