Cuba
Kerry iza la bandera de Estados Unidos en la embajada en La Habana. ESPECIAL

El secretario de Estado estadounidense John Kerry ha encabezado la ceremonia de izado la bandera estadounidense en la embajada de Estados Unidos en La Habana. La insignia vuelve a ondear en Cuba tras medio siglo de ruptura diplomática y después de que los presidentes de ambos países acordaran restablecer las relaciones diplomáticas.

Ya quisieran muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitanos a nuestros ciudadanos conocerse mejor"Sabemos que el camino hacia unas relaciones normales es largo, pero por ello tenemos que empezar a trabajar en este mismo instante", dijo Kerry en la parte de su discurso que hizo en español. "No hay nada que temer".

"Ya quisieran muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitanos a nuestros ciudadanos conocerse mejor, visitarse con más frecuencia, realizar negocios de forma habitual, intercambiar ideas y aprender los unos de los otros", agregó.

El secretario dijo que "no se puede olvidar el pasado" y rememoró algunas de las grandes crisis entre las dos naciones, como la de los misiles.

"Lo ocurrido en el pasado, las palabras duras que nos dijimos, han sido fuentes de división y han disminuido nuestra humanidad, décadas de sospechas y temores. Gracias a los lazos familiares y el anhelo a superar el enfado es que hemos abierto este camino", comentó

"Estamos seguros de que este es el momento de acercanos dos pueblos, ya no enemigos ni rivales, sino vecinos", dijo, de nuevo en español. " Es el momento de desplegar nuestras banderas y hacer saber al resto del mundo que nos deseamos lo mejor".

El secretario también aludió a una posible transición política en Cuba.

"Estamos convencidos de que lo mejor para servir al pueblo cubano sería una auténtica democracia, donde la gente es libre de elegir sus líderes, expresar sus ideas, profesar su fe", dijo Kerry. "Corresponde a los cubanos forjar el futuro de Cuba", agregó el funcionario al destacar que la vieja política de aislamiento no dio resultados.

Llegada a La Habana

Kerry recibido en el aeropuerto capitalino por Lidia Margarita González, vicedirectora del protocolo de la cancillería, y sin hacer declaraciones se marchó en una caravana de automóviles.

Con esta ceremonia se relanzan las relaciones diplomáticas bilaterales después del triunfo de la revolución cubana de 1959. A partir de entonces, Estados Unidos empezó a aplicar una política de sanciones cada vez más fuertes en un intento por provocar un cambio de sistema en la isla.

Durante varios días, trabajadores realizaron obras y dieron mantenimiento al frente del edificio vidriado de siete pisos ubicado frente al Malecón de La Habana y casi bañado por las olas del mar.

Desde los balcones de los edificios cercanos se veían banderas gigantes de Cuba y algunas de Estados Unidos y unas 200 personas se apostaron desde las siete de la mañana en el Malecón para ver la ceremonia.

"No me lo quería perder"

"No me lo quería perder", dijo Marcos Rodríguez, de 28 años, ingeniero de una empresa eléctrica y quien llegó con dos amigas.

Unos metros más allá se apostaron Sandra Escribano, de 17 años, y Daniel, Matos de 18, quienes aseguraron que se habían levantado a las seis de la mañana para ser testigos del momento histórico. Muchas personas trajeron sus sombrillas para protegerse del inclemente sol y otras, sobre todo jóvenes, sacaban fotos y videos con teléfonos celulares.

En una serie de entrevistas con la prensa en español el miércoles, Kerry dijo que esta jornada haría avanzar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba a una serie de conversaciones concretas sobre temas como "aplicación de la ley, seguridad marítima, educación, salud, telecomunicaciones".

La de Kerry es la primera visita en siete décadas de un diplomático estadounidense de su nivel luego de que Edward R. Stettinius estuviera en la nación caribeña en marzo de 1945 bajo la administración del presidente Harry S. Truman.

Los presidentes Raúl Castro y Barack Obama sorprendieron al mundo entero el 17 de diciembre al informar que comenzarían un proceso de relanzamiento de las relaciones diplomáticas.