La policía india prohíbe las protestas por ley de ciudadanía

La policía prohibió el jueves las protestas en Nueva Delhi y varias capitales de estado, en un esfuerzo por contener el creciente descontento por una nueva ley de ciudadanía que según sus detracto...

La policía prohibió el jueves las protestas en Nueva Delhi y varias capitales de estado, en un esfuerzo por contener el creciente descontento por una nueva ley de ciudadanía que según sus detractores amenaza la naturaleza secular de la democracia india.

Los manifestantes dijeron que seguirían adelante con una marcha convocada en el emblemático Fuerte Rojo de Nueva Delhi y sus alrededores.

Había decenas de protestas convocadas en todo el país mientras crecía la oposición a la nueva ley, que abría una via a la ciudadanía para inmigrantes no musulmanes.

La medida afecta a hindúes, cristianos y miembros de otras minorías religiosas que entraran en India de forma ilegal pero puedan demostrar que sufrieron persecución religiosa en Bangladesh, Pakistán y Afganistán, tres países de mayoría musulmana. Los musulmanes no pueden acogerse a la norma. La gente temía que la ley pudiera aplicarse en todo el país y utilizarse para perseguir a la población musulmana.

El Parlamento aprobó la ley la semana pasada tras un controvertido proceso en el estado nororiental de Assam que pretendía identificar a personas que entraron de forma ilegal en el país. Casi dos millones de personas fueron excluidas de la lista, aproximadamente la mitad hindúes y la mitad musulmanes, y se les pidió que demostrasen su ciudadanía o se les consideraría extranjeros.

Además, el gobierno construía un centro de detención para algunas de las decenas de miles de personas que se esperaba recibieran veredictos judiciales de que entraron de forma ilegal. El ministro del Interior, Amit Shah, prometió repetir la operación en todo el país.

Algunos indios musulmanes temían que la maniobra fuera un medio para que los nacionalistas hindúes pudieran detenerlos o deportarlos.

Las voces críticas describieron la iniciativa como un nuevo esfuerzo del gobierno nacionalista hindú del primer ministro, Narendra Modi, por marginalizar a los 200 millones de musulmanes del país, incumpliendo la constitución secular del país.

Modi defendió la medida como un gesto humanitario, aunque el miércoles las autoridades endurecieron las restricciones a las protestas, ampliando el bloqueo en internet e instaurando un toque de queda en Assam.