Manifestantes en campus hongkonés intentan evitar el arresto

Manifestantes hongkoneses pasaron días fortificando un campus universitario para impedir el acceso de la policía. El lunes, arrinconados por las autoridades, intentaban salir.

Manifestantes hongkoneses pasaron días fortificando un campus universitario para impedir el acceso de la policía. El lunes, arrinconados por las autoridades, intentaban salir.

La policía rechazó con gas lacrimógeno un intento de salida por la mañana, empujando a cientos de manifestantes de vuelta al campus de la Politécnica de Hong Kong.

Es un patrón que se ha repetido en los meses de protestas contra el gobierno en la ciudad. Los manifestantes quieren evitar ser detenidos. La policía quiere arrestar al mayor número posible.

La semana laboral en Hong Kong comenzó con varias protestas que interrumpieron el tráfico, escuelas cerradas por motivos de seguridad y un receso al menos temporal en la enconada batalla por el control del campos de la Politécnica, cuando la policía pasó de emplear gas lacrimógeno y cañones de agua contra los activistas a esperar a que salieran.

Por su parte, los inconformes ganaron una batalla legal cuando el alto tribunal del territorio derogó una prohibición a las máscaras introducida el mes pasado por el gobierno. La corte dijo que no consideraba que las leyes contra las máscaras fueran ilegales en general, pero que en este caso, la ley infringía derechos fundamentales más de lo razonablemente necesario.

Muchos manifestantes llevan máscara para proteger su identidad de las cámaras de vigilancia, que podrían utilizarse para identificarles, detenerles y procesarles. La prohibición ha sido ignorada de forma generalizada, y la policía ha presentado cargos contra manifestantes por llevar máscara.

Las protestas comenzaron de forma pacífica a principios de junio en respuesta a una propuesta de ley que habría permitido extraditar a sospechosos de delito a la China continental para juzgarlos allí. Para cuando se retiró la propuesta, las protestas habían crecido para convertirse en un movimiento de resistencia contra Beijing y el gobierno del territorio semiautónomo chino.

Los activistas ven la ley de extradiciones como un ejemplo de cómo se está degradando la autonomía hongkonesa bajo la autoridad de Beijing, desde que Gran Bretaña devolvió la excolonia en 1997.

Los manifestantes contrarios al gobierno se atrincheraron la semana pasada en la Politécnica. La policía rodeó la zona el domingo por la noche y empezó a adentrarse tras lanzar un ultimátum a la gente de que abandonara la zona. La multitud llevaba impermeables y paraguas para protegerse de los cañones de agua.

Agentes antimotines irrumpieron en una entrada antes del amanecer, mientras ardían fuegos dentro y fuera del recinto, pero no parecieron llegar muy lejos. Se vieron grandes explosiones cuando los manifestantes respondieron con bombas incendiarias. La policía, que ha advertido que cualquier persona en la zona puede ser acusada de disturbios, hicieron un puñado de arrestos, según reportes.

Los manifestantes seguían controlando la mayor parte del campus cuando salió el sol. En una zona al aire libre, algunos preparaban bombas incendiarias mientras otros descansaban con máscaras de gas. Dos paseaban armados con arcos y flechas, mientras muchos miraban sus celulares.

Hubo un momento de calma en la zona después de que el presidente de la universidad dijera en un mensaje en video que la policía había aceptado suspender el uso de la fuerza.

Jin-Guang Teng dijo que la policía permitiría marcharse a los manifestantes y que él los acompañaría a comisaría para asegurarse de que sus casos se procesaban de forma justa.

Parecía improbable que los manifestantes aceptaran la oferta, ya que probablemente todos serían detenidos.

Unos pocos centenares salieron del campus en torno a las 8:15 de la mañana en un aparente intenot de escapar, pero fueron repelidos por la policía con gas lacrimógeno. Algunos que llevaban máscaras de gas recogieron las latas humeantes con tranquilidad y las metieron en bolsas gruesas, pero los manifestantes decidieron retirarse ante una línea de agentes formados en la carretera más adelante.

La policía se desplegó en torno al campus para intentar detener a los manifestantes, que normalmente intentan dispersarse tras cortar el tráfico o causar otras interferencias antes de que llegue la policía para detener al mayor número posible.

Otros manifestantes cortaron una importante carretera cerca del campus en un intento de distraer a la policía y ayudar a escapar a los que estaban en el recinto.

Por otro lado, la policía emitió una orden de búsqueda para una mujer herida después de que, según dijeron, varios manifestantes detuvieran la ambulancia en la que iba, lanzaran piedras y ladrillos al interior y la liberaran de la custodia policial.

Un agente hizo tres disparos, aunque según la policía no alcanzó a nadie.

La mujer, de 20 años, había sido detenida en la calle Nathan, cortada por manifestantes, por participar en asamblea ilegal. Cualquiera que ayudara a la mujer afrontaba cargos de asistir a un delincuente, penados con hasta 10 años de prisión, según un comunicado en la página de Facebook de la policía.