El ayatolá Jamenei apoya a Teherán en subida de impuestos

El líder supremo de Irán respaldó el domingo la decisión del gobierno de subir los precios de la gasolina y describió como bandidos a los airados manifestantes que han prendido fuego a propiedade...

El líder supremo de Irán respaldó el domingo la decisión del gobierno de subir los precios de la gasolina y describió como bandidos a los airados manifestantes que han prendido fuego a propiedades públicas, apuntando a una posible persecución de las protestas.

El gobierno parecía haber cortado la conexión a internet en todo el país para sofocar las protestas en unas dos docenas de ciudades y pueblos contra el aumento en un 50% de los precios de combustible fijados por el gobierno, que se aplicó el viernes.

Desde la subida, los manifestantes han abandonado sus autos en autopistas importantes y celebrado marchas masivas en la capital, Teherán, y otros lugares. Algunas protestas se han vuelto violentas, con incendios y disparos.

Se desconocen las cifras de heridos, muertos o detenidos. Las autoridades dijeron el sábado que solo había muerto una persona, aunque videos difundidos de las protestas mostraron a gente gravemente herida.

Algunas personas murieron y algunos centros quedaron destruidos, dijo Jamenei en una comparecencia emitida por la televisora estatal, sin entrar en detalles. Describió a los manifestantes violentos como bandidos empujados a la violencia por contrarrevolucionarios y enemigos extranjeros de Irán.

Sin embargo, recalcó su apoyo a la decisión tomada por el presidente, Hasán Ruhani, un mandatario relativamente moderado, de subir los precios de la gasolina.

Irán sigue estando entre los países del mundo con el combustible más barato. Los nuevos precios subieron a un mínimo de 15.000 riales por litro, un 50% más que el día anterior. Eso equivale a 13 centavos de dólar por litro, o unos 50 centavos por galón. En comparación, un galón (3,8 litros) de gasolina normal en Estados Unidos cuesta 2,60 centavos.

Jamenei ordenó a las fuerzas de seguridad que se apliquen a sus tareas, y a los ciudadanos iraníes que se mantuvieran alejados de los manifestantes violentos.

Eso podría apuntar a una campaña de represión en ciernes. Las protestas económicas iniciadas a finales de 2017 y que se extendieron a 2018 fueron recibidas por una dura reacción de la policía y la Basij, una unidad de voluntarios en el cuerpo paramilitar de la Guardia Revolucionaria iraní.

Las protestas han redoblado la presión sobre el gobierno iraní, que trata de sobreponerse a las sanciones estadounidenses que estrangulan la economía del país después de que el presidente, Donald Trump, retiró hace algo más de un año de forma unilateral a Estados Unidos del acuerdo nuclear que había firmado Teherán con varias potencias internacionales.

Aunque en su mayoría pacíficas, las últimas marchas derivaron en violencia en varias ocasiones. Videos difundidos en internet parecían mostrar a policías lanzando gas lacrimógeno a manifestantes y turbas que provocaban incendios.

Las protestas suponen un riesgo político para Ruhani antes de las elecciones parlamentarias de febrero y reflejan el descontento generalizado en los 80 millones de habitantes del país, que han visto cómo sus ahorros se desvanecían en un contexto de alto desempleo y colapso de la moneda nacional.