Evo Morales renuncia a la presidencia en Bolivia

El mandatario Evo Morales renunció el domingo para facilitar la pacificación de Bolivia tras semanas de violentas protestas y pedidos a que dimitiera generados por las acusaciones de fraude en la el...

El mandatario Evo Morales renunció el domingo para facilitar la pacificación de Bolivia tras semanas de violentas protestas y pedidos a que dimitiera generados por las acusaciones de fraude en la elección presidencial del 20 de octubre.

La decisión se produjo después de un día de rápidos acontecimientos, incluida una oferta de Morales para celebrar nuevas elecciones. Pero la crisis se profundizó dramáticamente cuando el jefe militar del país acudió a la televisión nacional para pedirle que dimitiera.

Estoy enviando mi carta de renuncia a la Asamblea Legislativa de Bolivia... no queremos que haya enfrentamientos, dijo el mandatario desde su reducto del Chapare, en el centro del país, en un mensaje televisado.

No quedó claro quién asumiría las riendas del país tras la dimisión de Morales, aunque algunos analistas dicen que una de las vías constitucionales es que el cargo lo asuma la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, del partido de gobierno y quien no había renunciado.

Morales dijo que con su renuncia se consuma le golpe de Estado que hemos venido denunciando desde el 21 de octubre, un día después de los polémicos comicios, con el ataque a la sedes del Tribunal Electoral.

Antes de que Morales terminara su declaración, en La Paz y en otras ciudades se escucharon bocinazos y la gente salía a festejar a la calle con banderas bolivianas y hacía reventar pirotecnia.

Morales, el primer presidente indígena, estuvo en el poder 13 años y nueve meses, el mandato más largo de la historia en la nación.

Al finalizar su discurso, Morales dijo que volverá a sus bases, en el Chapare, donde lideró al combativo sindicato cocalero desde donde se catapultó a la política.

Su renuncia se produce después de masivas movilizaciones en todo el país que lo acusaban de haber montado fraude para reelegirse a un cuarto mandato y después de perder el apoyo de policías y militares.

Poco antes, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Williams Kaliman, dijo en que Morales debía renunciar para recobrar la paz tras semanas de protestas que dejaron al menos tres muertos y centenares de heridos.

Más temprano Morales llamó a nuevas elecciones, con nuevos actores políticos y un renovado órgano electoral después de que su reclamo de haber ganado un cuarto mandato desencadenó sospechas de fraude, las protestas y una división en las fuerzas de seguridad.

El líder indígena hizo el anuncio luego de divulgarse un informe preliminar de la Organización de Estados Americanos que encontró un montón de irregularidades en los comicios del 20 octubre y dijo que deberían celebrarse nuevas elecciones.

Todos tenemos que pacificar Bolivia, dijo a los periodistas el gobernante, de 60 años, y en el poder desde 2006.

La Fiscalía General anunció horas después en un comunicado el inicio de acciones legales en contra de los jueces del Tribunal Supremo Electoral por supuestos actos electorales ilícitos, en respuesta al informe de la OEA.

La comisión de la OEA conformada por 36 expertos señaló que teniendo en cuenta las proyecciones estadísticas, resulta posible que el candidato Morales haya quedado en primer lugar y el candidato (Carlos) Mesa en segundo. Sin embargo, resulta improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de diferencia para evitar una segunda vuelta, y recomendó el reinicio del proceso electoral tan pronto existan nuevas condiciones que den nuevas garantías para su celebración, entre ellas una nueva composición del órgano electoral.

El exmandatario Carlos Mesa --segundo en la contienda presidencial según los cuestionados cómputos-- dijo que Morales no debía volver a postularse tras comprobarse lo que calificó como un monstruoso fraude, aludiendo al informe ofrecido por la OEA, en tanto que los opositores continuaron en su exigencia de que el gobernante renuncie al cargo.

Mesa, un historiador de 66 años que renunció a la presidencia en 2005 en medio de un estallido de manifestaciones lideradas por Morales, entonces líder de un sindicato de cocaleros, instó a la Asamblea Legislativa a convocar un acuerdo nacional con participación de partidos de la oposición y líderes cívicos para elegir un nuevo juez electoral y definir un cronograma de los futuros comicios. Y llamó a mantener las movilizaciones pacíficas en las calles.

Manifestantes en Santa Cruz, bastión opositor, anunciaron más temprano un viaje en caravana a La Paz para sumarse a la protesta que inició el líder cívico Luis Fernando Camacho, quien se propone entregar una carta de renuncia a Morales el domingo.

Camacho, a quien se tribuye haber unificado la oposición callejera contra el gobierno tras los comicios, señaló ante una concentración en La Paz que Morales debe renunciar al haber fracturado el orden constitucional, por el denunciado fraude. También planteó la renuncia de senadores y diputados del partido oficialista parara elegir una junta transitoria integrado por ciudadanos notables que llamen a elecciones en dos meses con un nuevo tribunal electoral.

Mesa también dijo en la jornada que un minero murió la madrugada del domingo tras la intercepción a los buses en los que viajaban otros 3.000 mineros con destino a La Paz.

Tras eso --en la región sureña de Potosí-- se registraron las renuncias del ministro de Minería, César Navarro, el diputado y presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, y otros tres asambleístas. Todos miembros del partido de gobierno y quienes denunciaron que fueron presionados por los manifestantes tras la muerte del minero, se reportó.

Las sospechas de fraude denunciadas por la oposición desataron una convulsión social hace dos semanas, con protestas a favor y en contra del mandatario en todo el país.

La situación se tornó más explosiva desde el viernes con el amotinamiento de la policía en varias regiones del país. El agravamiento del conflicto llevó a Morales a plantear el sábado un diálogo nacional que fue rechazado por la oposición.

Tras casi tres lustros en el gobierno, Morales llegó con la popularidad mermada a los comicios para optar por un cuarto mandato. Escándalos de corrupción, su afán de reelegirse a pesar de un referendo que le negó esa posibilidad y acusaciones de autoritarismo, debilitaron su capital político a pesar de su buena gestión económica que condujo al país andino hacia el crecimiento con baja inflación.

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Carlos Valdez, en La Paz, y Luis Henao, en Buenos Aires, contribuyeron con este reporte.