Duque ordena envío de efectivos a zona de masacre indígena

El presidente Iván Duque ordenó el miércoles el despliegue de 2.500 miembros de la fuerza pública a la zona donde fueron asesinados cinco indígenas al parecer por disidentes de las desaparecidas ...

El presidente Iván Duque ordenó el miércoles el despliegue de 2.500 miembros de la fuerza pública a la zona donde fueron asesinados cinco indígenas al parecer por disidentes de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Duque se trasladó al departamento del Cauca, en el suroeste del país, acompañado por la ministra del Interior y el director de la policía para establecer un consejo de seguridad.

A su llegada a la población de Santander de Quilichao, a media hora de donde ocurrió la masacre, el mandatario fue enfático en señalar que hay que combatir con contundencia a los delincuentes que quieren capturar al poder local, que quieren intimidar a las comunidades indígenas, que quieren amedrentarlos. Aquí estamos para decirles que aquí está el Estado para tomar decisiones y fortalecer la seguridad en esta zona.

Añadió que en 40 días llegarán a esa zona del Cauca 2.500 miembros de la fuerza pública con el triple objetivo de controlar el territorio, cerrar las rutas del narcotráfico y desmantelar las organizaciones criminales.

Más tarde, la directora de medicina legal, Claudia García, dijo en rueda de prensa que los cuerpos ya fueron identificados y pronto se entregarían a los familiares. Agregó que los hallazgos de la necropsia seríaN compartidos con la Fiscalía General.

Por la noche un pequeño grupo de indígenas rindió homenaje a sus compañeros asesinados en el centro de Bogotá. Cargaban con sus bastones de mando, claveles blancos y encendieron velas.

La tarde del martes en la zona de Tacueyo un grupo de indígenas que se movilizaban en camionetas fue sorprendido al parecer por disidentes de las FARC que les dispararon con armas de fuego. Cinco fallecieron y otros seis resultaron heridos, dos de ellos de gravedad.

El fiscal general, Fabio Espitia, señaló a un grupo de disidentes de ese bloque criminal. Hasta el momento lo que se conoce es que varios sujetos llegaron fuertemente armados en tres camionetas de alta gama que tenían orden de disparar contra la guardia indígena, quienes venían haciendo control territorial.

La Organización Nacional Indígena Colombia ya había dado antes esta información y en un comunicado señaló que en irrespeto a la guardia indígena, a sangre y fuego dispararon terminando con la vida de una gobernadora indígena y cuatro comuneros.

Las guardias indígenas protegen a sus comunidades y no portan armas de fuego. La Organización de Estados Americanos (OEA) identificó a uno de los muertos como Cristina Bautista, líder espiritual de la comunidad Neehwe'sx.

Luis Acosta, coordinador nacional de la guardia indígena, dijo a AP que los cinco cuerpos se encuentran en la ciudad de Cali para su respectiva necropsia y de los heridos unos están cerca de donde ocurrió la masacre en un hospital y otros en Cali.

Agregó que la comunidad indígena de la zona se declaró en asamblea permanente y estimó que unos 5.000 indígenas se congregarán en Tacueyo y no nos moveremos en solidaridad con nuestros compañeros asesinados.

El senador Feliciano Valencia, que representa a la comunidad indígena colombiana en el Congreso, dijo a The Associated Press que mientras los grupos armados luchan por el control de los cultivos ilícitos y rutas de drogas, estamos defendiendo nuestro territorio y autonomía.

Según la Organización Nacional Indígena Colombia en los últimos años han sido asesinados más de 115 indígenas en diferentes partes del país.

Desde la noche del martes en el casco urbano de Tacueyo están apostados tres tanques blindados cerca de la estación de policía por seguridad.

En la zona donde ocurrieron los asesinatos se encuentran todavía los dos vehículos donde se movilizaban los indígenas, uno de ellos con varios impactos de bala, y a unos 45 metros hay dos minas antipersonales y vainas de fusil, constató un periodista de AP en el lugar.

Las autoridades estiman que hoy hay unos dos mil disidentes de las FARC en el país.