Chile impulsa diálogos ciudadanos tras estallido social

El gobierno del presidente Sebastián Piñera impulsará un diálogo ciudadano para canalizar las variadas demandas de millones de chilenos que no han cesado de protestar a pesar de un cambio de gabin...

El gobierno del presidente Sebastián Piñera impulsará un diálogo ciudadano para canalizar las variadas demandas de millones de chilenos que no han cesado de protestar a pesar de un cambio de gabinete y leves mejoras sociales, mientras toma fuerza la idea de reformar la Constitución legada por la dictadura militar.

Queremos llamar a un diálogo nacional... para poder ir encauzando las protestas y transformarlas en propuestas concretas para ir priorizando una agenda social distinta, dijo el martes el ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel.

Sichel explicó que quieren convocar a diálogos en las 345 comunas chilenas para guiar esto a una conversación, en una catarsis que permita construir un buen diagnóstico, pero también una construcción de una agenda social.

Sobre la posibilidad de que se hable también de una Asamblea Constituyente para reemplazar la Constitución instaurada en 1980 por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), indicó que podrían llegar a lo que quieran los ciudadanos... no hay barreras si es un diálogo conducido, con objetivo.

La idea de una nueva Constitución, impulsada por años por la oposición de centroizquierda, fue admitida por primera vez el martes por el presidente del oficialista partido Renovación Nacional, Mario Desbordes.

Si hay que cambiar la Constitución, hay que hacerlo, porque el 90% de los chilenos así lo quiere... Yo no le tengo miedo a la democracia en nada, señaló. Creo que hay que conversarlo.

En la oposición, los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado anunciaron que se reunirán para conversar sobre el tema, mientras la comisión de Constitución de los diputados informó que agendará sendos proyectos para que no sea sólo el Congreso el que elabore una nueva Carta Magna y establecer una Asamblea Constituyente.

La Constitución de Pinochet implantó el modelo neoliberal, privatizó los servicios básicos y creó sistemas de educación y salud a los que se puede acceder según el poder adquisitivo. En Chile sólo el 20% de los 18 millones habitantes se atienden en la salud privada.

En el segundo mandato de la presidenta Michelle Bachelet (2014-2018) se realizaron 200.000 cabildos ciudadanos en los que se habló de una nueva carta magna que se tradujo en un proyecto de ley que fue presentado al Congreso cinco días antes de que dejara el poder en 2018.

Sin embargo, la centroizquierda nunca tuvo los votos necesarios en el Congreso para lograr la aprobación de una reforma constitucional.

Manuel Campos, un arquitecto de 65 años, dijo a The Associated Press que espera que ningún grupo se apropie de la dictación de una nueva Constitución en una asamblea constituyente donde el que grite más fuerte va a imponer sus ideas.

Sichel habló horas después de que una turba de encapuchados levantó barricadas y saqueó algunos locales en desórdenes que derivaron en el incendio de un centro comercial mientras miles de santiaguinos se manifestaban en una cercana plaza que el pasado viernes fue colmada por 1,2 millón de personas.

La vocera de gobierno, Carla Rubilar, dijo que la violencia está tapando las demandas legítimas del movimiento social y que esperamos que al sacarlos de la calle (a los violentos), la calle vuelva a ser tomada por manifestaciones pacíficas.

Por la tarde, centenares de personas se desplazaban por la principal arteria de la capital chilena en dirección a una céntrica plaza que el viernes fue escenario de la mayor concentración en la historia de Chile.

Las marchas siguen convocándose por redes sociales al cumplirse 12 días del estallido social que comenzó con el rechazo al aumento del precio del metro, siguió con generalizados ataques a farmacias, supermercados y al propio tren subterráneo -que quedó con menos de la mitad de sus estaciones habilitadas- y derivó en multitudinarias concentraciones en todo el país.

Los manifestantes demandan desde mejores pensiones, salud y educación a rebajas en los servicios públicos, medicamentos, viviendas sociales e impuestos al patrimonio.

Piñera apostó la víspera por el cambio de ocho ministros, incluidos los más importantes como el del Interior -responsable del orden público- y el de Hacienda, y designó a dos personas jóvenes provenientes del partido Evolución Política, de centroderecha liberal y conocidos por ser más dialogantes que sus antecesores.

También ofreció pequeños incrementos a las pensiones más bajas y al salario mínimo, un alza en los impuestos a los que ganan más de 11.000 dólares mensuales, rebajas en los precios de los medicamentos y la electricidad, además de una disminución de los salarios y asignaciones de los parlamentarios, que oscilan entre los 27.000 y 44.000 dólares al mes.

Gabriela Vivanco, profesora de enfermería de 34 años, dijo que son medidas burlescas para los que estamos protestando en las calles.

Lucía Dammert, analista de la Universidad de Santiago de Chile, dijo a la AP que puede que el gobierno esté pensando que con algunas señales (como leves mejoras sociales y un cambio de gabinete) el movimiento va a ir perdiendo adeptos y alguna fuerza.

Transcurridas casi dos semanas de las generalizadas protestas, el movimiento social carece de voceros y de una organización conocida.

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El periodista de The Associated Press Marcos Sepúlveda contribuyó en esta nota.