Cristina Fernández vuelve al círculo de poder en Argentina

Cristina Fernández, la divisiva lideresa argentina que es amada y odiada por igual, está de regreso en el primer círculo de poder de la nación sudamericana.

Cristina Fernández, la divisiva lideresa argentina que es amada y odiada por igual, está de regreso en el primer círculo de poder de la nación sudamericana.

Y aunque expertos dicen que no es probable que Argentina vuelva a aplicar las políticas económicas populistas de cuando fue presidenta, el regreso de Fernández a la primera fila de la política --ahora como vicepresidenta-- remeció el lunes a algunos inversionistas.

Miles de seguidores de su compañero de fórmula y candidato presidencial, Alberto Fernández, celebraron el regreso de la exmandataria tras unos comicios en los que el mandatario Mauricio Macri aceptó su derrota.

¡Vamos a volver! ¡Vamos a volver!, le gritaban mientras varios agitaban banderas argentinas.

Alberto Fernández, que no tiene ninguna relación familiar con la exmandataria, obtuvo un 48,1% de los votos frente a al 40,4% de Macri, con el 97% del conteo oficial. Para evitar ir a una segunda vuelta, el primer lugar debía obtener al menos el 45% de la votación.

Alberto fue el jefe de gabinete del gobierno del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007), esposo y antecesor en la presidencia de Cristina. Se mantuvo en esa posición al principio de la administración de ella, pero salió del cargo después de un conflicto agrícola en 2008.

Para muchos, el que Alberto encabezara la candidatura hizo que la presencia de Cristina en la fórmula fuera más atractiva. Ella representa el ala más radical del partido peronista y es lo mismo popular que despreciada por varios. También enfrenta una serie de investigaciones por corrupción, aunque ella niega haber incurrido en alguna irregularidad.

Hoy, Alberto es el presidente de todos los argentinos, dijo Cristina a sus seguidores, algunos de quienes se han tatuado la cara de la exmandataria.

Hay quien teme que una victoria de los peronistas podría ahuyentar las inversiones y revivir las políticas intervencionistas que para sus críticos fueron la razón de dañar tanto las exportaciones como las importaciones, así como el surgimiento de un mercado negro durante el gobierno de Cristina, entre 2007 y 2015.

Actualmente la tasa de inflación es una de las más altas del mundo, casi una tercera parte de los argentinos están en la pobreza y el peso se ha depreciado durante el gobierno de Macri, quien llegó al poder en 2015 con la promesa de reimpulsar la economía de uno de los principios productores de granos en el mundo.

Los argentinos de a pie aún recuerdan vívidamente la peor crisis económica del país, entre 2001 y 2002, cuando los bancos congelaron los depósitos, la moneda local perdió cerca del 70% de su valor y una de cada cinco personas quedaron desempleadas. Para protegerse, muchos comenzaron a guardar dólares en bóvedas o bajo sus colchones.

Los últimos dos años han sido brutales en Argentina, dijo Benjamin Gedan, experto en Argentina del centro de análisis Woodrow Wilson. Los votantes han sufrido una dolorosa recesión, una inimaginable alta inflación y una crisis de deuda. Ningún presidente podría sobrevivir en estas condiciones.

Cuando Alberto Fernández encabezó las elecciones primarias en agosto, los mercados se cayeron y el peso se depreció ante el temor de los inversionistas al regreso de las políticas populistas de Cristina Fernández. El presidente del Banco Central de Argentina, Guido Sandleris, dijo que desde entonces el país ha gastado cerca de 22.000 millones de dólares para intentar apuntalar al peso.

Sandleris también se comprometió a proteger las reservas del banco. De hecho, justo después de conocerse las tendencias tras las elecciones del domingo, el organismo anunció que limitaría la cantidad de dólares que la gente puede comprar hasta diciembre: 200 por mes, cuando hasta ahora eran 10.000.

El peso se fortaleció ligeramente el lunes a 63 pesos por dólar y los mercados se mantuvieron relativamente estables. ¿La razón? Algunos creen que los inversionistas tuvieron suficiente tiempo para digerir una victoria de Fernández y sacar sus dólares con anticipación, dijo el analista económico Enrique Dentrice.

Sin embargo, los temores económicos aún no desaparecen. Alberto Fernández es un líder no probado, cuyas propuestas para resolver la economía de Argentina y las desfavorables condiciones internacionales son todavía un misterio, dijo Gedan.

Cristina Fernández y Néstor Kirchner dominaron la escena política por 12 años. Muchos los elogian por haber restablecido el sentido de orgullo y soberanía del país después de la crisis económica de 2001 y 2002 tras negociar o liquidar gran parte de la deuda argentina. También mantuvieron bajos los precios de la energía, nacionalizaron el sistema de pensiones y retomaron el control de la aerolínea nacional y la compañía petrolera. Sin embargo, también fueron criticados por empeorar la situación económica del país y señalados de corrupción.