Guatemala: 300 testimonios en nueva acusación por genocidio

Han pasado casi dos décadas desde que, en el año 2000, decenas de víctimas presentaron una denuncia contra tres oficiales del ejército guatemalteco acusándolos de genocidio. Según los señalamie...

Han pasado casi dos décadas desde que, en el año 2000, decenas de víctimas presentaron una denuncia contra tres oficiales del ejército guatemalteco acusándolos de genocidio. Según los señalamientos, éstos habrían asesinado a 1.128 mayas ixiles durante la guerra civil y ahora por primera vez enfrentan a la justicia.

El lunes los militares César Octavio Noguera, de 77 años; Benedicto Lucas, de 87, y Manuel Callejas Callejas, de 83 --todos miembros del entonces gobierno militar de Romeo Lucas García (1978-1982)-- se presentaron a una audiencia en la que el juez Miguel íngel Gálvez les daría detalles sobre las acusaciones en su contra. Se les señala por genocidio, desaparición forzosa y delitos contra los deberes de humanidad, pero a falta de abogados defensores de confianza de los acusados, la audiencia quedó suspendida hasta el martes.

Según los querellantes del proceso, se han recabado 300 testimonios y pruebas anticipadas, más de 60 peritajes y decenas de informes forenses sobre exhumaciones de víctimas.

Atrás quedaron los militares fuertes. Hoy son ancianos que, según los testimonios, ordenaron la matanza de miles de indígenas en el Triángulo Ixil, donde se ubican Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal, en el departamento de Quiché.

La zona se considera un bastión guerrillero que simboliza la fortaleza indígena y, de acuerdo con los informes de memoria histórica, fue una de las áreas donde la guerra (1960-1996) fue más cruenta y dejó miles de muertos, desaparecidos y desplazados.

Lucas y Callejas están recluidos en un hospital militar debido a su condición de salud. Noguera fue detenido el viernes y sus abogados ya han pedido al juez que tenga la misma suerte de los otros acusados.

Al terminar la audiencia, Noguera caminaba a paso lento y se rehusaba a que los guardias le pusieran los grilletes, aunque luego accedió. Recibió los abrazos de su familia y un rosario que le colocan en una mano. Este hombre que ahora viste jeans y chaqueta de lona antes fue jefe de operaciones del ejército y habría comandado a soldados que habrían realizado 31 masacres. Durante varios meses entre 1978 y 1982, habría provocado la muerte de 1.128 personas, causando también desapariciones, muertes por desplazamientos forzados y violaciones que habrían dejado un total de 1.421 víctimas.

Al ser consultado por su situación, Noguera dijo: no quiero hablar. A los intentos de AP por conocer cómo se declara, aseguró: soy inocente 100%. Es mentira lo que dicen.

La acusación apunta a que, por jerarquía, Noguera conocía de los operativos militares que se ejecutaban.

Antonio Caba, presidente de la Asociación Justicia y Reconciliación (AJR), que representa a las víctimas, dice que él mismo sufrió desplazamiento forzado y la muerte de su hermana Juana, de sólo meses de edad, por culpa del ejército.

Llegaron y masacraron a mi comunidad. Yo con mis propios ojos vi cómo mataron a mis vecinos en la comunidad de Ilom. Lo hicieron con armas, a balazos. Han pasado 20 años desde que se denunció. Aquí lo que se vive es en impunidad, explica Caba.

Ilom no fue la única comunidad: también Xolcuay, que en idioma Ixil significa lugar de resguardo del naíz. Allí habrían ejecutado a 125 pobladores en 1982, dice la acusación.

La fiscalía asegura que aún faltan más personas por acusar y detener en el caso, por lo que quieren que la investigación se mantenga bajo reserva. Mientras, Caba dice que ha pasado mucho tiempo: esto ya no se siente como justicia.