Draghi deja el BCE tras ayudar al rescate de eurozona

Mario Draghi deja la presidencia del Banco Central Europeo tras haber rescatado a la eurozona del colapso con una frase oportuna y medidas audaces que respaldaron sus palabras.

Mario Draghi deja la presidencia del Banco Central Europeo tras haber rescatado a la eurozona del colapso con una frase oportuna y medidas audaces que respaldaron sus palabras.

Draghi amplió el arsenal del banco para tiempos de crisis con nuevas y poco convencionales políticas, medidas que según él y otras personas ayudaron a poner fin a la crisis del 2010-2012 y crear millones de trabajos en el bloque monetario de 19 países.

Pero los últimos días de su período apenas han sido celebratorios. Su salida va acompañada de una inusual disputa pública entre miembros de la junta del BCE por políticas de estímulo que él promovió para bajar los costos de préstamos. Críticos cuestionan el efecto a largo plazo de sus planes de estímulo, afirmando que desalentaron a gobiernos de mejorar sus finanzas y podrían conllevar a problemas más adelante.

El legado de Draghi fue resaltado el lunes cuando pasó la posta a su sucesora, la ex jefa del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde en un evento en la sede de la BCE en Fráncfort, Alemania. Ella asume el puesto el viernes.

El presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel elogiaron el papel de Draghi en la estabilización de Europa durante la crisis. Merkel dijo que los inversionistas habían apostado por la desintegración del euro, pero ahora, ocho años después, estamos muy lejos de eso. Macron dijo que las medidas de Draghi habían sido decisivas para evitar que Europa se hundiera.

En el período de Draghi hay un día que siempre resaltará: el 26 de julio del 2012.

Italia tenía problemas con los costos de préstamos en el mercado de bonos, Grecia necesitaba otro paquete de rescate, y parecía que la existencia del euro, moneda de uso colectivo entre los países del bloque y uno de los proyectos principales de la UE, estaba en peligro. Ese día, Draghi dijo en una conferencia de inversiones en Londres que el euro era irreversible y que dentro de nuestro mandato, el BCE estará dispuesto a hacer lo necesario para mantener el euro. Y créanme, eso será suficiente.

En las siguientes semanas, Draghi convenció a los dirigentes de bancos centrales y altos funcionarios del BCE de respaldar un plan para comprar cantidades ilimitadas de bonos soberanos de países europeos con problemas financieros. El plan fue tan audaz que convenció a inversionistas internacionales de que el euro no se desintegraría: se calmó el mercado de bonos, y nunca fue necesario usar el programa.

"Draghi convirtió al BCE en un prestatario de último recurso de facto para los gobiernos de la eurozona, dijo el economista Florian Hense del banco Berenberg. "Este hecho fue el que prácticamente puso fin a la eurocrisis.

Sin embargo la misión de rescate de Draghi sembró las semillas de la disidencia de hoy.

Legisladores, medios noticiosos y economistas de países del norte de Europa como Alemania y Holanda argumentan que al intervenir en el mercado de bonos, el BCE apuntaló artificialmente a gobiernos y les eximió de la responsabilidad de ajustar sus finanzas.