Protestas en Hong Kong terminan en altercados con la policía

Una protesta no autorizada en Hong Kong degeneró rápidamente en el caos el domingo cuando la policía utilizó gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, conduciendo a horas de enfrentamie...

Una protesta no autorizada en Hong Kong degeneró rápidamente en el caos el domingo cuando la policía utilizó gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, conduciendo a horas de enfrentamientos violentos en el territorio semiautónomo chino.

Los manifestantes colocaron barricadas, lanzaron bombas incendiarias y prendieron fuego a una entrada del metro mientras hacían uso de tácticas de golpe y fuga contra las falanges de la policía antimotines.

Durante más de cuatro meses, los manifestantes han salido a las calles de Hong Kong protestando contra una ley de extradición, aunque el movimiento se ha transformado e incluye ahora exigencias más amplias de reforma política.

Los manifestantes, que convocaron la marcha más reciente por preocupaciones sobre la conducta de las autoridades, se enfrentaron a una fuerte presencia policial, que sólo aumentó las tensiones. Gritaron ¡Policías mafiosos, muerte a todas sus familias!.

La policía ha recibido críticas por utilizar tácticas duras, incluido gas lacrimógeno, balas de goma y cañones de agua. El mes pasado, dispararon municiones reales, hiriendo a un activista adolescente en el pecho. Pero las autoridades señalaron que ellos son las víctimas de la violencia, recibiendo ladrillos y bombas incendiarias.

En las últimas semanas, un joven de 18 años fue acusado de un ataque intencional que causó cortaduras a un agente antimotines.

En la marcha el domingo, algunos manifestantes lanzaron paraguas y otros objetos a los policías, que respondieron con gas lacrimógeno, lo que detuvo por completo el tránsito en la principal avenida de la ciudad.

Algunas personas arrancaron ladrillos de la acera y los colocaron por las calles para bloquear el tráfico.

Se reportó que varios manifestantes se refugiaron al otro lado de la calle en el lujoso Hotel Peninsula, que bajó rápidamente sus persianas.