Ciro Guerra presenta una vieja historia de intolerancia

La antigua y exótica ciudad de la película Waiting for the Barbarians de Ciro Guerra, con un guion del premio Nobel de literatura J.M. Coetzee basado en su novela homónima, es suficientemente ambig...

La antigua y exótica ciudad de la película Waiting for the Barbarians de Ciro Guerra, con un guion del premio Nobel de literatura J.M. Coetzee basado en su novela homónima, es suficientemente ambigua en su geografía como para no dejar indiferente a nadie ante las crisis migratorias que se viven alrededor del mundo en la actualidad.

Pareciera que estuviéramos condenados a repetir ese ciclo una y otra vez, dijo Guerra el viernes en una conferencia de prensa en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde momentos después presentó la cinta ante una sala llena junto con Coetzee, la productora mexicana Olga Segura y el productor estadounidense Michael Fitzgerald.

El surgimiento del discurso del odio hacia el otro a todos nosotros nos ha aterrorizado de la misma manera, la manera en la que ese guion y esas palabras escritas por John Coetzee hace 40 años vuelven a hablar hoy en día y vuelven a tener una relevancia; es algo que sin duda es inesperado y sorpresivo, agregó el director colombiano.

Previamente Guerra, de 38 años, dirigió el drama amazónico El abrazo de la serpiente de 2015 y Pájaros de verano, una historia sobre los orígenes del narcotráfico en una comunidad wayuu en el desierto de Colombia. Actualmente trabaja en la miniserie de televisión Cortés.

Su cinta más reciente, estrenada en Venecia, está basada en la novela Waiting for the Barbarians (Esperando a los bárbaros), publicada en 1980, la cual presenta a un pueblo de colonizadores gobernado con relativa paz por un magistrado, cuyo orden se pierde al llegar fuerzas imperiales que buscan protegerlos de los supuestos invasores bárbaros.

La historia se desarrolla en un lugar no especificado geográficamente, y tanto Guerra como su equipo de producción quisieron que mantuviera esta ambigí¼edad. El hecho de que se haya filmado en Marruecos e Italia aumenta esta sensación familiar y a la vez de desubicación reforzada por sus carrozas europeas en medio del desierto, o cocinas barrocas dentro de construcciones arabescas.

Fitzgerald dijo que se requirieron casi 30 años para poder desarrollar el proyecto, pero se dijo complacido de que se haya concretado en este momento con Guerra y actores famosos como Mark Rylance en el papel del magistrado, Johnny Depp en el del coronel Joll y Robert Pattinson interpretando al oficial Madel, además de contar con la venia de Coetzee para la adaptación del guion, que a diferencia de lo que pensaban los cineastas involucrados no era una adaptación literal.

No se puede adaptar una novela, eso es algo falso. Se puede tratar de reproducir en otro medio las emociones que tenías cuando la leíste, señaló Fitzgerald. Al menos en mi caso he tenido algunas emociones al ver algunas escenas de esta película que no había tenido leyendo el libro.

Guerra, cuyos tres filmes tienen en común la capacidad para transportar al público a tierras fantásticas en el pasado, dijo que le gusta hacer historias que lo conmuevan sin necesariamente saber por qué.

Cuando una historia me conmueve profundamente no sé por qué lo hace, dijo el cineasta. Yo lo que busco es ese misterio que me conmueve, y hacer una película es el proceso de encontrar por qué me conmueve y en ese proceso siento que descubro cosas de mí, descubro cosas del mundo y de mis colaboradores y es un proceso que me enriquece espiritualmente.