Desigualdad en la China moderna impulsa la emigración

Semanas antes de que apareciesen muertas 39 personas que se cree son chinas en Inglaterra, en Beijing se festejaba pomposamente el Día Nacional y se elogiaban los progresos de un país otrora pobre q...

Semanas antes de que apareciesen muertas 39 personas que se cree son chinas en Inglaterra, en Beijing se festejaba pomposamente el Día Nacional y se elogiaban los progresos de un país otrora pobre que es hoy la segunda economía más grande del mundo.

La tragedia, no obstante, desnuda algunos hechos que a menudo pasan inadvertidos sobre el desarrollo chino que hizo que cientos de millones de personas puedan acceder a la clase media.

A pesar de riqueza de las grandes metrópolis como Beijing y Shanghai, buena parte de China sigue siendo bastante pobre y el crecimiento económico ha generado grandes desigualdades, sobre todo entre la ciudad y el campo.

No extraña que los sectores postergados deseen buscar una vida mejor en el exterior, a veces por voluntad propia, otras porque son forzados o engañados para que emprendan peligrosas travesías. La emigración ilegal parece haber mermado al facilitarse la obtención de pasaportes y de visas, pero sigue siendo la mejor opción, si no la única, para mucha gente.

El gobierno chino dice que todavía no pudo confirmar si las personas halladas muertas en Inglaterra son chinas, como dijo la policía británica. Muchos migrantes chinos provienen del sudeste del país, sobre todo de un puñado de localidades en la provincia costera de Fujian con una larga historia de emigraciones para trabajar en restaurantes, fábricas y en el campo.

El viernes, la portavoz del ministerio de relaciones exteriores Hua Chunying pidió más cooperación para combatir el tráfico humano y dijo que los diplomáticos chinos estaban en contacto con las policías de Gran Bretaña y de Bélgica, de donde partió el contenedor de mercaderías donde fueron encontrados los migrantes en Inglaterra.

Creo que la comunidad internacional debería reforzar más todavía la cooperación en este terreno, compartir mejor la información e intervenir antes para evitar que se repitan tragedias como esta, manifestó la funcionaria.

Es un tema difícil de abordar para el Partido Comunista chino, que cuida mucho la imagen internacional del país y cuya legitimidad gira en buena medida en torno a la mejoría del nivel de vida de sus 1.400 millones de habitantes.

En un editorial publicado el viernes, el diario del PC Tiempos Globales trató de responsabilizar a otros, diciendo que los gobiernos europeos no reprimen debidamente ese tipo de delitos ni a las bandas que se benefician de ellos.

Este desastre humanitario tan grave se produjo bajo las narices de los británicos y de los europeos, dijo el diario. Gran Bretaña y los países europeos involucrados no han cumplido con su responsabilidad de proteger a esta gente y evitar que mueran de esa manera.

El momento en que ocurrió la tragedia es particularmente inoportuno para el PC, que bajo el liderazgo de Xi Jinping trató de explotar al máximo el 70mo aniversario de la fundación de la República Popular el 1ro de octubre para resaltar los progresos económicos que sacaron a cientos de millones de personas de la pobreza desde la puesta en marcha de reformas económicas en 1978.

Un enorme desfile del 1ro de octubre por el corazón de Beijing incluyó modernas armas, como misiles balísticos intercontinentales y vehículos que pueden viajar a cinco veces la velocidad del sonido, las cuales reflejan el énfasis que está poniendo China en sus gastos militares.

En años recientes aumentó asimismo la inversión en programas sociales, ampliando la cobertura médica y las opciones educativas para que abarquen a más gente, no solo a las elites urbanas. China dice que redujo la cantidad de gente que vive por debajo del nivel de pobreza de los 770 millones de personas de 1978 a unos 15 millones. Casi la mitad de la juventud china, por otro lado, tiene educación universitaria.

Pero quedan millones de chinos que trabajan en fábricas lejos de sus casas y que deben separarse de sus hijos para acatar las leyes de residencia. El pago por hora trabajada subió, pero sigue por debajo del de los países occidentales y en algunas regiones la gente gana unos pocos cientos de dólares por mes.

Si bien el envejecimiento de la población y la llegada de nuevas tecnologías alimentan la demanda de trabajadores, mucha gente no tiene la preparación necesaria para trabajar en esos sectores y le cuesta conseguir empleo.

La demanda de trabajadores debería acabar con la emigración ilegal y el tráfico humano ha bajado drásticamente en los últimos años, según Chu Yin, profesor del Departamento de Administración Pública de la Universidad Renmin. Mucha gente, no obstante, se ve tentada por la ilusión de hacerse rico afuera, añadió Chu.

A menudo decimos que si perteneces a la clase media, tendrás más oportunidades en ciudades como Beijing, pero si perteneces a las clases más bajas, puedes ganar más dinero en Europa y en América del Norte, expresó el académico.

Agregó que se ha creado una cultura de tráfico humano... La gente envidia a quienes se hacen ricos afuera y muchos quieren seguir sus pasos.

Otro profesor de Renmin, Wang Yiwei, dijo que el caso de los migrantes muertos en Inglaterra es muy complicado.

En los últimos años ha habido un gran aumento en la cantidad de chinos que viajan al exterior a trabajar, estudiar o como turistas y es más fácil conseguir documentos de viaje.

Al mismo tiempo, las redes de traficantes son mucho más sofisticadas. El migrante a menudo pasa por otro país antes de encaminarse a América del Norte o Europa.

La tragedia de esta semana, sin embargo, representó un retroceso a otras épocas en las que los migrantes viajaban apiñados en cargueros y ocurrían tragedias como la muerte de 58 personas que se asfixiaron en un camión en Dover, Inglaterra, en el 2000, tras un peligroso recorrido de meses desde Fujian.

En febrero del 2004, 21 migrantes chinos, también de Fujian, que trabajaban recogiendo berberechos en Gran Bretaña se ahogaron al ser barridos por un fuerte oleaje en Morecambe Bay, en el noroeste de Inglaterra.