Uruguay: el Frente Amplio culmina su gobierno más complicado

Nosotros no hacemos promeses electorales. Cuando nos comprometemos, cumplimos, dijo el actual presidente Tabaré Vázquez en 2014 en un video difundido por su partido izquierdista Frente Amplio en ple...

Nosotros no hacemos promeses electorales. Cuando nos comprometemos, cumplimos, dijo el actual presidente Tabaré Vázquez en 2014 en un video difundido por su partido izquierdista Frente Amplio en plena campaña electoral, cuando se postulaba para un segundo mandato. Ya había gobernado Uruguay entre 2005 y 2010.

A continuación, Vázquez se comprometió a que, si resultaba electo, el número de robos y asaltos caería en un mínimo de un 30% en cinco años. También a reducir la reincidencia de los delincuentes hasta llevarla a un 30%, a no aumentar ni crear nuevos impuestos y reformar por completo el sistema educativo, en lo que definió como cambiarle el ADN a la enseñanza.

Cinco años después y cuando sólo le restan cuatro meses de gobierno, Vázquez no ha logrado cumplir ninguno de aquellos compromisos.

Su gobierno subió impuestos, los funcionarios que designó para cambiar el ADN educativo duraron poco en sus cargos, la reincidencia de los presos no se mide de manera confiable pero todos los analistas la sitúan muy arriba del 50% y los robos y asaltos crecieron hasta alcanzar cifras nunca antes registradas.

En 2018 Uruguay alcanzó un récord histórico de 414 homicidios. Las muertes violentas habían sido 284 en 2017 y ya venían en franco ascenso. La inseguridad pública y el crecimiento de la violencia es otra vez uno de los temas centrales de la campaña electoral y uno de los puntos donde golpea la oposición.

Vázquez, que había concluido su primer mandato con un índice de aprobación superior al 60%, hoy está muy lejos de esos guarismos.

El tercer gobierno del Frente Amplio no tuvo un objetivo claro y su desempeño no agradó ni a sus votantes, ni a sus dirigentes, dijo a The Associated Press el periodista Nelson Fernández, quien recientemente publicó el libro A boca de urna, donde tras analizar la situación política, económica y social del país, intenta descifrar las claves de la presente elección, cuya primera vuelta está fijada para el 27 de octubre.

El primer gobierno de Vázquez y el de su sucesor, José Mujica, tuvieron índices de aprobación positivos, pero el segundo de Vázquez, desde la segunda mitad de 2015 hasta ahora, ha tenido desaprobación popular, agregó Fernández. La dificultad para combatir un delito creciente y un estancamiento de la producción con baja de empleo son los principales focos de críticas.

í“scar Andrade, candidato a senador del Frente Amplio y uno de los principales líderes de esa coalición de izquierda, admitió a la AP que el presiente gobierno ha sido el más difícil de todos los del Frente Amplio.

Es probable que hayamos tenido errores. Para mí los más importantes en el ámbito educativo. Apenas un 40% de los estudiantes termina la secundaria, es un porcentaje muy bajo en la región. Pero también tuvimos méritos que son indiscutibles, como haber tenido cinco años de incremento del salario y de la inversión social en un contexto regional tan difícil. Son señas de identidad del Frente Amplio, dijo Andrade.

Durante el gobierno de Vázquez la economía mantuvo una línea de crecimiento que comenzó en 2003, aunque a un ritmo mucho menor que en los dos anteriores gobiernos del Frente Amplio. Lo mismo ocurrió con el poder adquisitivo de los salarios, que siguió recuperando terreno ante la inflación, pero a un ritmo más lento.

Otros indicadores comenzaron a dar señales de alarma. La desocupación que en 2014 era de 6,6%, en agosto de 2019 alcanzó el 9,1%. A su vez, el déficit fiscal subió hasta el 4,9% en julio.

Hay problemas que son indiscutibles Estamos lejos de ser una fuerza política perfecta, pero hemos logrado un conjunto de medidas que luchan contra la desigualdad, sostuvo Andrade.

Con pocos éxitos en esta segunda administración de Vázquez, el Frente Amplio busca su cuarto triunfo consecutivo poniendo más foco en sus logros desde su llegada al gobierno en 2005 que en los últimos cinco años.

Para el expresidente Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000), quien se postula como candidato a senador por el opositor Partido Colorado, el gobierno de Vázquez ha tenido luces y sombras.

Es un gobierno que ha mantenido la estabilidad política, pero que llega a las elecciones muy comprometido políticamente y con grandes déficit en áreas inesperadas en Uruguay: la seguridad pública y la educación, dijo a la AP

Vázquez también enfrentó las mayores denuncias de corrupción desde la llegada del Frente Amplio al poder, las que obligaron a renunciar al vicepresidente Raúl Sendic en septiembre de 2017.

Ya sobre el final de su mandato, el presidente saliente logró un muy perseguido acuerdo con la empresa finlandesa UPM para construir una nueva mega planta de fabricación de celulosa, que estará operativa en 2022, y cuya construcción supondrá la mayor inversión privada en la historia de Uruguay, por un total de 2.700 millones de dólares, además de otros 350 millones en instalaciones conexas.

El acuerdo llegó como un tanque de oxígeno para el gobierno, en un momento en que la economía aparecía estancada y ya en plena campaña electoral. El gobierno sostiene que la construcción de la planta hará que las exportaciones aumenten 1.000 millones de dólares anuales, que el PIB suba un 2% anual y que se generen 6.000 empleos directos durante la etapa de construcción.

Los mayores logros del gobierno de Vázquez se verán con el tiempo: la megainversión privada de UPM que no comenzó a ejecutarse, una obra pública como no hubo desde 1985 y un plan ambicioso de construcción de 200 centros educativos, que se demoraron y comenzarán después de las elecciones, dijo el periodista Fernández.

Las dificultades del gobierno de Vázquez han hecho que el candidato oficialista, el exalcalde de Montevideo Daniel Martínez, tome cierta distancia del gobierno, y no se prive de criticar el fracaso en el combate al delito o la cantidad de indigentes que duermen en las calles.

Sin embargo, enfatiza en que las conquistas sociales que se lograron desde la llegada de la izquierda al gobierno, un sostenido incremento de los salarios y leyes que reconocen derechos para las minorías, podrían peligrar si gana la oposición.

Según todas las encuestas, Martínez encabeza las preferencias del electorado con un porcentaje que oscila entre el 33% y el 41%, según el sondeo. El opositor Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, ocupa el segundo lugar con una intención de voto de entre 23% y 27%.

Los analistas no descartan que habrá una segunda vuelta en noviembre, ya que ningún candidato lograría obtener el 50% más uno de los votos.

Con mayoría absoluta en el Parlamento en sus últimos tres gobiernos, el Frente Amplio ha descuidado su relacionamiento con otras fuerzas políticas y eso es una dificultad adicional. De los diez partidos que hay en la oposición, cinco de ellos, incluyendo los cuatro principales, han dicho que en una segunda vuelta votarán contra un nuevo gobierno del Frente Amplio. Y otros tres partidos menores ya han anunciado que llamarán a anular el voto.

Las últimas dos elecciones se definieron en un ballotage entre el Frente Amplio y el Partido Nacional, con victoria de la coalición de izquierda en ambos casos.