Un colombiano recuerda a su hermana, quien murió en Chile

Desde un rincón de Tuluá, en el corazón del Valle del Cauca, un colombiano está al teléfono para hablar de su hermana, Mariana, quien murió el domingo en Chile en medio de los disturbios que han...

Desde un rincón de Tuluá, en el corazón del Valle del Cauca, un colombiano está al teléfono para hablar de su hermana, Mariana, quien murió el domingo en Chile en medio de los disturbios que han encendido al país.

John Adrián Ricaurte reside en Colombia, pero en entrevista el miércoles con The Associated Press cuenta que su hermana vivía en Chile desde hace tres años en calidad de asilada. John se enteró del fallecimiento por una llamada de su excuñado, quien le informó lo ocurrido a su madre, Ana Elia Ricaurte.

Mariana es una de las 18 fallecidas en Chile a causa de las protestas que iniciaron el viernes pasado. A partir de su primer año en ese país estuvo acompañada de sus dos pequeños hijos, pero por las dificultades monetarias que enfrentó en su nuevo hogar, los devolvió a Colombia y actualmente están en manos de sus tíos y abuelos.

Mariana tenía 34 años, dice su John, y pensaba volver a los suyos en noviembre de este año porque la situación económica chilena le resultaba muy difícil de enfrentar.

Las manifestaciones en Chile iniciaron hace seis días, cuando el presidente Sebastián Piñera elevó los precios del metro. Sin embargo, el enojo social se desató con tal magnitud que los analistas coinciden en que la situación responde a una inconformidad contenida que estalló como una olla a presión a causa de incrementos en el precio de servicios como agua, luz y baja en las pensiones.

Mariana, platica su hermano, trabajaba en lo que podía: lavando ropa, limpiando casas o como empleada de panadería. No sabemos claramente qué fue lo que paso el día de su muerte, dice. Sólo sabemos que a mi hermana un impacto de bala de dio en la cara, una bala perdida, y le ocasionó la muerte.

Según John, ni el consulado ni la cancillería le han ofrecido información sobre Mariana. Somos gente muy humilde. Para repatriar el cuerpo de mi hermana el traslado cuesta más de nueve millones de pesos (unos tres mil dólares), y no los tenemos, asegura. Hasta ahora sólo sabe que el cuerpo está en una morgue de Santiago. El gobierno chileno tampoco se ha comunicado con la familia y desconocen cómo podrían recuperar sus restos.

Mariana dejó Colombia para buscar un mejor futuro. Era una mujer muy emprendedora, trabajadora, muy juiciosa, tanto con sus obligaciones (como) con su madre (y) con nosotros, sus hermanos. Muy alegre, muy activa, y a ella no le gustaba nada de disturbios ni nada de eso, dice John.

Mariana era la menor de cinco hermanos. Toda su familia sigue viviendo en Tuluá, donde la situación también era complicada para ella, dice John, quien se dedica a la construcción y otros oficios. Cuando Mariana se fue a Chile, a los 31 años, tenía un pequeño local donde vendía arepas de maíz que rellenaba con distintos guisos. Sin embargo, al parecer recibía amenazas de criminales que le pedían dinero. No sabemos quiénes eran los que la amenazaban. Con ese negocio de comida sobrevivía, explica su hermano. Aun sin los detalles, esa situación fue la que le permitió recibir asilo político en territorio chileno.

Al colombiano le pesa pensar que su hermana murió sola y ahora él y su familia se sienten a la deriva. El único contacto que tienen en Chile es el de su excuñado, que se supone está al pendiente de lo que ocurra con el cuerpo.

Estos días de protestas en Chile dejaron varios vagones de metro calcinados, supermercados saqueados y edificios incendiados en Santiago y otras partes del país. Aunque el presidente Piñera dio marcha atrás con el aumento al precio del metro y el martes por la noche anunció una serie de medidas económicas que buscaban remediar la situación -- leves mejoras a las pensiones e ingresos de los más pobres--, la ira de muchos chilenos no aminora y el país sigue tenso.

Hasta el momento el gobierno de Chile ha dado cuenta de 18 muertos, 102 civiles heridos y 95 lesionados entre los 20.000 militares y policías que patrullan las calles.

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Hernández reportó desde Ciudad de México.