Londres rechaza instalar controles en frontera irlandesa

Retrasar el Brexit más allá de la fecha prevista del 31 de octubre tendría graves consecuencias para la confianza en nuestra democracia, afirmó el miércoles el primer ministro británico, Boris J...

Retrasar el Brexit más allá de la fecha prevista del 31 de octubre tendría graves consecuencias para la confianza en nuestra democracia, afirmó el miércoles el primer ministro británico, Boris Johnson.

En un discurso para clausurar la conferencia anual del Partido Conservador, Johnson prometió que la propuesta británica no incluye controles aduaneros en la frontera irlandesa.

Gran Bretaña decidió abandonar la UE en un ajustado referendo en 2016, pero sigue dividida sobre los términos del divorcio.

Describiendo la oferta británica a la Unión Europea, Johnson insistió en que bajo ninguna circunstancia habrá controles aduaneros en la frontera con Irlanda del Norte. La cuestión de la frontera entre Irlanda, miembro de la UE, e Irlanda del Norte, que forma parte de Reino Unido, ha sido uno de los principales obstáculos en las conversaciones.

El mandatario describió su propuesta como un compromiso constructivo y razonable, pero era probable que el texto encontrase escepticismo entre los líderes europeos, que dudaban que Gran Bretaña tuviera un plan viable para evitar controles sobre personas o mercancías en la frontera irlandesa.

Johnson ha dicho que abandonará las conversaciones con la UE si el bloque se niega a implicarse con el plan británico.

El Parlamento británico rechazó en tres ocasiones el acuerdo de salida alcanzado entre la UE y la predecesora de Johnson, Theresa May, debido principalmente a la oposición a la salvaguarda irlandesa, una cláusula que pretendía garantizar que no volverían a instalarse puestos de aduanas ni otras infraestructuras en la frontera irlandesa.

Una frontera abierta es crucial para la economía local y para el proceso de paz en Irlanda del Norte. Pero los defensores británicos del Brexit se oponen a la salvaguarda porque mantendría a Gran Bretaña sujeta a las normas comerciales de la UE para evitar controles aduaneros, limitando la capacidad del país de cerrar nuevos acuerdos comerciales con otros países.

Por ahora, Londres ha planteado sustituir la salvaguarda por una zona común para ganado y otros productos agrícolas, así como soluciones tecnológicas que en su mayor parte no se han probado.

Según el Daily Telegraph, el nuevo plan de Gran Bretaña propone mantener a Irlanda del Norte en una zona con regulación común con la UE para alimentación, ganadería, agricultura y productos industriales hasta 2025. La UE ha rechazado por ahora cualquier propuesta con un límite de tiempo.

Johnson dijo el martes por la noche que convencer a la UE para llegar a un acuerdo no sería un paseo por el parque, pero que veía posible conseguirlo a tiempo para la crucial cumbre de jefes de gobierno del bloque convocada en Bruselas el 17 y 18 de octubre.

El primer ministro aseguró que el país puede sobrellevar los efectos de una salida sin acuerdo, que supondría la imposición automática de controles aduaneros y otras barreras entre Gran Bretaña y la UE, su mayor socio comercial.

Pero tanto el gobierno como las empresas británicas creen que las complicaciones serían considerables, y el flujo de mercancías que llegan a Gran Bretaña a través del importante puerto de Dover se reduciría a la mitad.

Muchos parlamentarios quieren evitar el llamado Brexit duro y han aprobado una ley que obliga al gobierno a pedir un aplazamiento del Brexit si no consigue un acuerdo con la UE para el 19 de octubre. Johnson ha dicho que no lo hará, aunque también insiste en que obedecerá la ley.