Elección israelí dejaría a 2 principales partidos igualados

Los dos principales partidos políticos de Israel estaban en punto muerto el miércoles tras una inédita repetición las elecciones generales, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, enfrentaba una...

Los dos principales partidos políticos de Israel estaban en punto muerto el miércoles tras una inédita repetición las elecciones generales, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, enfrentaba una ardua batalla para mantenerse en el cargo.

Avigdor Lieberman, que aparentemente tendrá la llave del nuevo ejecutivo, dijo que insistirá en la formación de un gobierno laico de unidad entre el Likud de Netanyahu y el partido Azul y Blanco de Benny Gantz.

Sin el respaldo de Lieberman, ninguno de los dos partidos tendría los representantes necesarios para lograr la mayoría parlamentaria con sus aliados ideológicos.

Faltando algunos resultados, Lieberman dijo que difícilmente habría cambios en el panorama general. Exigió un gobierno laico y liberal, sin esos aliados religiosos y ultraortodoxos que le han servido de sostén a Netanyahu durante tanto tiempo.

La conclusión es clara, todo lo que dijimos durante la campaña se está cumpliendo, dijo frente a su casa en el asentamiento de Nokdim, en Cisjordania. La opción es una sola: un gobierno de unidad nacional que sea amplio y liberal, y no nos sumaremos a otra opción.

Esto podría un problema grave para la continuidad del prolongado mandato de Netanyahu.

Gantz, un exjefe militar, descartó negociar con el Likud de Netanyahu en un momento en el que se prevé que el primer ministro será acusado de corrupción en las próximas semanas. Esto genera la posibilidad de que un candidato alternativo del Likud desafíe a Netanyahu, aunque hasta el momento la mayoría de los dirigentes se han mantenido firmes junto al líder.

Netanyahu, que ha permanecido en el puesto más que cualquier mandatario anterior de la historia de Israel, buscó a la desesperada obtener la mayoría en la cámara junto a sus aliados intransigentes y ultraortodoxos, con la esperanza de poder aprobar leyes que le concedan inmunidad para el proceso judicial previsto en su contra.

El procurador general ha recomendado acusar a Netanyahu de sobornos, fraude y abuso de confianza en tres escándalos.

Los resultados parciales dados a conocer el miércoles por la Comisión Electoral Central están basados en el 56% del electorado potencial. La participación fue de 69,4%.

Según esos resultados, el Likud con sus aliados naturales de los partidos religiosos y ultranacionalistas obtuvo 56 bancas, cinco menos de lo necesario para tener mayoría.

El Azul y Blanco de Gantz con sus aliados de centroizquierda obtuvo 55 bancas, con lo que el Yisrael Beiteinu de Lieberman con sus nueve curules queda como el factor decisivo.

El único precedente de un gobierno de unidad en Israel se produjo en la elección de 1984 que dio lugar a mandatos rotativos entre los jefes de los dos partidos más grandes.

La lista conjunta de partidos árabes, que nunca han formado parte de un gobierno israelí, obtuvo 12 bancas, con lo que se convirtió en el tercer bloque en el parlamento. En caso de formarse un gobierno de unidad, su líder, Ayman Odeh, pasaría a ser el jefe de la oposición, un puesto oficial que le daría audiencia con dignatarios visitantes, guardaespaldas pagados por el gobierno, consultas mensuales con el primer ministro y una plataforma para responder a sus discursos en el parlamento.

Los reflectores apuntarán al presidente Reuven Rivlin, encargado de elegir al candidato que considera tiene las mejores posibilidades de formar una coalición estable. Rivlin consultará a todos los partidos en los próximos días, y la recomendación de Lieberman tendrá mucho peso.

Ese candidato tendrá plazo de seis semanas para formar una coalición, y si no lo consigue, Rivlin le daría a otro candidato un plazo de 28 días. En caso de fracasar, habría nuevas elecciones, algo que tanto Rivlin como Lieberman dicen querer evitar.

Lieberman es la piedra angular, escribió el influyente columnista Nahum Barnea en el diario Yediot Ahronot.

No creo que nadie esté dispuesto a arriesgarse a una tercera elección, ni siquiera por Netanyahu, añadió Barnea. Tal vez ha llegado la hora de decir adiós.