Dieciocho años después EEUU jura nunca olvidar el 11-Sep

Las personas que eran demasiado jóvenes el 11 de septiembre de 2001 para recordar a sus seres queridos que murieron, y otras en las que aún persiste el dolor, rindieron homenaje el miércoles con fl...

Las personas que eran demasiado jóvenes el 11 de septiembre de 2001 para recordar a sus seres queridos que murieron, y otras en las que aún persiste el dolor, rindieron homenaje el miércoles con flores y la lectura de los nombres de los fallecidos al cumplirse el 18vo aniversario del ataque terrorista más cruento en Estados Unidos.

Dieciocho años. No olvidaremos. No podemos olvidar, declaró Bud Salter, que perdió a su hermana, Catherine, en el lugar del atentado en Nueva York.

El presidente Donald Trump colocó una ofrenda floral en el Pentágono y dijo a los parientes de las víctimas: Éste es su aniversario de pérdidas personales y permanentes.

Es el día que se ha repetido una y mil veces en su memoria. El último beso. La última llamada telefónica. La última vez que escucharon aquellas palabras preciosas, ˜Te amo™, declaró el mandatario.

Después, el expresidente George W. Bush, que gobernaba el país en aquel año, y el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, asistieron a otra ceremonia en la que se depositaron ofrendas florales en el Pentágono.

Cerca de Shanksville, Pensilvania, el tercer lugar donde uno de los aviones se estrelló el 11 de septiembre de 2001, el vicepresidente Mike Pence hizo un reconocimiento a la tripulación y pasajeros que pelearon contra los atacantes que se habían apoderado del aparato, en una acción que derivó en la protección para él y otros en el Capitolio aquel día.

Creeré por siempre que yo y muchas personas más en la capital de nuestra nación pudieron ir a casa ese día y abrazar a nuestras familias debido al valor y desinterés de las familias de ustedes, declaró Pence, quien era legislador por Indiana en aquella fecha. Las autoridades determinaron que los atacantes dirigían el avión hacia Washington.

Casi 3.000 personas perdieron la vida cuando aviones piloteados por terroristas se estrellaron contra el World Trade Center y el Pentágono, mientras que la otra aeronave cayó en una zona rural en Pensilvania.

Después de leer parte de la larga lista de nombres, Parboti Parbhu habló con un nudo en la garganta desde el podio del lugar del atentado sobre su hermana que perdió la vida, Hardai. Incluso casi después de dos décadas, no es fácil decir adiós, agregó.

Por ahora, la herencia del dolor ha sido legada a una nueva generación, entre ellos niños y adultos jóvenes que apenas conocieron a sus parientes perdidos o que no los conocieron.

Jacob Campbell tenía 10 meses cuando su madre, Jill Maurer-Campbell, murió ese 11 de septiembre.

Es interesante crecer entre una generación que realmente no recuerda ese hecho. Siento una conexión que nadie con los que voy a la escuela puede comprender realmente, afirmó Campbell, estudiante de segundo año en la Universidad de Michigan, durante su asistencia a la ceremonia.

Al igual que las familias afectadas, la nación continúa cargando las consecuencias del 11 de septiembre. Las repercusiones son visibles desde los controles de seguridad de los aeropuertos hasta Afganistán, donde la invasión estadounidense posterior a los atentados se ha convertido en la guerra más prolongada de Estados Unidos. El objetivo fue derrocar al Talibán que gobernaba entonces Afganistán por dar cobijo al líder de Al Qaeda y autor intelectual de los atentados, Osama bin Laden.

A principios de la semana, Trump canceló una reunión secreta en la residencia de descanso presidencial de Camp David con representantes del Talibán y el gobierno afgano, y declaró muertas las conversaciones de paz. Cuando el aniversario por el 11 de septiembre comenzaba en Afganistán, un cohete estalló en la embajada estadounidense poco después de la medianoche sin que se informara de heridos.

Los dirigentes actuales de Al Qaeda aprovecharon el aniversario para exhortar a que se cometan nuevos ataques contra Estados Unidos y otros objetivos.

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El periodista de The Associated Press Michael R. Sisak contribuyó a este despacho.