El demócrata Jim Webb y el republicano Scott Walker se unen a la carrera presidencial 2016

  • "Después de muchos meses de reflexión, deliberación y debate, he decidido buscar la oficina de la Presidencia", dijo el demócrata.
  • Por su parte, el gobernador de Wisconsin Scott Walker, de 47 años, se suma a una larga lista de conservadores que pugnan por el Despacho Oval.
  • Walker se propone iniciar su campaña en el suburbio de Waukesha el 13 de julio, según sus asistentes.
<p>El demócrata Jim Webb también quiere ser candidato a presidente.</p>
El demócrata Jim Webb también quiere ser candidato a presidente.
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El demócrata Jim Webb se une a la carrera presidencial 2016. Lo ha anunciado este jueves desde su perfil en Twitter con un enlace a la web desde la que organiza toda su campaña para convertirse en el candidato demócrata a pelear por la Casa Blanca el año próximo.

"Después de muchos meses de reflexión, deliberación y debate, he decidido buscar la oficina de la Presidencia de los Estados Unidos", escribió.

En su declaración, Webb reconoció las posibilidades que enfrenta, pero dijo que cree que "nuestro país necesita un nuevo enfoque a la solución de los problemas que se nos presentan y demasiado a menudo innecesariamente nos dividen".

Webb se convierte así en el quinto aspirante a las primarias demócratas Webb formó un comité exploratorio en noviembre y desde entonces ha realizado eventos en los estados de votación anticipada, como Iowa, para tantear el terreno para lo que va a ser, sin duda, una oferta de la Casa Blanca en subida.

"Entiendo las dificultades, sobre todo en el ambiente político actual, donde el debate está tan a menudo ahogado por grandes sumas de dinero", asegura Webb, que afirma que ha decidido presentarse para volver a "unir" al país.

El político pidió en su declaración un "nuevo enfoque" para solucionar los problemas más grandes que enfrenta la nación y un gobernante que pueda hacer frente a las "élites en la sombra" de los procesos políticos.

Aunque su nombre sonaba desde hace meses para la lista de las primarias demócratas, no estaba claro que finalmente decidiera engrosarla por las fuertes reticencias que ha expresado siempre sobre el sistema de recaudación electoral y la gestión de las campañas.

"Nuestros compatriotas necesitan un liderazgo demostrado y con experiencia, en el que se pueda confiar para ir hacia delante desde los primeros días en que llegue un nuevo presidente al cargo", dijo en la misma nota.

Su mensaje, dirigido primero a sus seguidores, realza su experiencia militar como comandante en la guerra de Vietnam, y como secretario adjunto de Defensa y secretario de la Armada durante la Presidencia de Ronald Reagan (1981-1989).

Asimismo, en una clara alusión a la política de Clinton durante su etapa al frente del Departamento de Estado, Webb aseguró que no hubiera votado por la guerra de Irak si hubiera sido senador en ese momento y que no habría utilizado la fuerza militar en Libia durante la Primavera Árabe.

Webb se convierte así en el quinto aspirante a las primarias demócratas, junto al exgobernador de Maryland Martin O'Malley; el senador por Vermont Bernie Sanders; el exsenador por Rhode Island Lincoln Chafee y la gran favorita, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton

Otro republicano a las primarias

Por su parte, el gobernador republicano de Wisconsin Scott Walker, hijo de un predicador que sobrevivió una elección de destitución suscitada por su lucha contra los sindicatos de empleados públicos, se suma a los aspirantes a la candidatura presidencial republicana, dijeron sus asistentes.

Walker, de 47 años y sin títulos universitarios, debía formalizar su intención ante la Comisión Electoral Federal el jueves y se proponía iniciar su campaña en el suburbio de Waukesha el 13 de julio, agregaron. Hablaron con la condición de no ser identificados por no estar autorizados a informar anticipadamente.

Wisconsin ha estado por debajo del promedio nacional en la creación de empleos desde poco después de que Walker asumiera el cargo de gobernador El gobernador ha viajado por todo el país en los últimos meses hablando a públicos conservadores y consiguiendo resultados positivos en algunas encuestas.

Cobró prominencia nacional poco después de su elección como gobernador al promover una ley en 2011 que puso fin a las negociaciones colectivas para la mayoría de los empleados públicos en el estado. Cuatro años después, insistió en que los empleadores y los sindicatos no pudieran exigir a todos los trabajadores pagar cuotas sindicales.

En 2011, las protestas frente a la Asamblea Estatal llegaron a congregar hasta 100.000 personas, y los demócratas en el Senado estatal se mudaron a Wisconsin durante tres semanas en la esperanza de socavar los esfuerzos de Walker.

Las victorias del gobernador contra los sindicatos laborales lo consagraron como un astro en ascenso entre los republicanos. Pero también lo hicieron blanco de los ataques de los demócratas y los líderes sindicales, quienes trataron de destituirlo con una elección de destitución en 2012. Walker superó el desafío y ganó por mayor margen que en el 2010. Además fue el primer gobernador en la historia de Estados Unidos que sobrevive ese desafío.

Sus acciones le valieron jugosas recaudaciones de prominentes conservadores. Además rebajó los impuestos a los ingresos de las corporaciones en casi 2.000 millones de dólares, legalizó la portación de armas ocultas, dificultó la práctica del aborto, requirió identificación con fotografía para votar y expandió el programa de subvenciones a las escuelas privadas.

Pero también tuvo sus contratiempos. En 2010 prometió que sus políticas permitirían la creación de 250.000 empleos en el sector privado, aunque solo se añadieron 129.000 durante su primer período. Wisconsin además ha estado por debajo del promedio nacional en la creación de empleos desde poco después de asumir su cargo. Y sus propuestas de cortes presupuestarios a las escuelas públicas y la Universidad de Wisconsin, los más agudos en la historia del estado, generaron fuerte oposición.