Brasil insiste que pondrá condiciones para aceptar ayuda

Brasil insistió el martes en poner condiciones para aceptar cualquier ayuda de los países más ricos del mundo para combatir el incendio en la Amazonía, diciendo que Francia no pudo proteger la cat...

Brasil insistió el martes en poner condiciones para aceptar cualquier ayuda de los países más ricos del mundo para combatir el incendio en la Amazonía, diciendo que Francia no pudo proteger la catedral de Notre Dame de las devastadoras llamas y debería enfocarse en sus propios problemas.

El enfrentamiento cada vez más personal entre el presidente brasileño Jair Bolsonaro y el líder francés Emmanuel Macron arriesga el desvío de decenas de millones de dólares que los países del Grupo de los Siete ofrecieron para la región de la Amazonía.

Brasil se ha enfurecido por lo que considera una interferencia neocolonial de Europa en asuntos de soberanía y desarrollo económico. La amargura parece reducir la esperanza de una acción unida para proteger las selvas amazónicas, que absorben dióxido de carbono de la atmósfera, determinante contra el cambio climático.

Bolsonaro dijo que Macron lo llamó mentiroso y acusó al presidente francés de cuestionar la soberanía de Brasil. El líder brasileño indicó que el Macron tiene que retractarse de algunos comentarios y entonces podremos hablar.

Horas después, en un discurso a los gobernadores de los estados de la Amazonía, Bolsonaro dijo que la ayuda internacional era bienvenida siempre y cuando quienes utilicen esos recursos seamos nosotros... Nosotros determinaremos a dónde se destinará el dinero, es inútil si esos recursos llegan aquí y se destinan a las ONG internacionales.

En una cumbre del lunes en Francia, el G7 prometió dar 20 millones de dólares para ayudar combatir las llamas en la Amazonía y proteger la selva, además de otros 12 millones de dólares de Gran Bretaña y 11 millones de dólares de Canadá.

Onyx Lorenzoni, el jefe de despacho de Bolsonaro, intensificó las críticas diciendo que Europa deberá utilizar los fondos para su propia reforestación. Luego mencionó a Notre Dame, el monumento medieval en París que se consumió por las llamas en abril, impactando al mundo entero.

Macron no pudo evitar un incendio obvio en una iglesia que es patrimonio de la humanidad, dijo Lorenzoni, según el sitio de noticias brasileño G1.

¿Qué quiere enseñarle a nuestro país? Tiene mucho que atender en su propia casa y sus colonias francesas, agregó Lorenzoni, en referencia a un comentario que hizo su jefe de que Francia trataba a los países de la región amazónica como su colonia.

Macron, quien ha cuestionado la confiabilidad de Bolsonaro y su compromiso para proteger la biodiversidad, ha menospreciado el desaire de Bolsonaro.

El líder francés dijo durante un discurso del martes que la interpretación de Bolsonaro era un error y que el dinero no era sólo para Brasil, si no para los nueve países en la vasta región de la Amazonía que también abarca Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú Guyana, Surinam y Guinea Francesa. Aproximadamente 60% de la Amazonía está en Brasil.

Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos Donald Trump elogió a Bolsonaro; dijo que conoce bien al presidente brasileño y que Estados Unidos lo apoya. Trabaja muy duro en los incendios de la Amazonía y en todos los aspectos hace un gran trabajo para el pueblo de Brasil. No es fácil, tuiteó el martes.

Mientras, equipados con mangueras conectadas a mochilas de goma, los bomberos brasileños iban el lunes a toda prisa a bordo de un camión por caminos de tierra hacia las columnas de humo.

Un terrateniente les abrió la puerta de una cerca de alambre de espino y comenzaron a trabajar apagando un incendio que creían que se provocó para preparar la tierra para plantar cultivos o pasto. Cuando se les acabó el agua, abrieron cortafuegos limpiando la maleza con machetes y motosierras para dejar a las llamas sin combustible.

La escena, envuelta en humo y ocurrida cerca del frondoso Bosque Nacional Jacundá en el estado amazónico de Rondonia, de la que fue testigo un equipo de The Associated Press, mostró la magnitud del desafío: apagar multitud de incendios y proteger, en el largo plazo, una vasta región descrita por los líderes mundiales como crítica para la salud del planeta.

El Instituto Nacional de Investigación Espacial del país, que monitorea la deforestación, registró más de 77.000 incendios forestales en Brasil en lo que va del año, una cifra récord desde que comenzó a llevar la cuenta en 2013. Esto supone un aumento del 85% con respecto al año pasado. Aproximadamente la mitad de los incendios se han registrado en la Amazonía, y más de la mitad de éstos, ocurrió en el último mes.

El equipo de la AP condujo durante horas por un tramo a las afueras de la capital de Rondonia, Porto Velho, sin avistar incendios importantes, lo que sugiere que muchos se habían extinguido o consumido desde su rápido avance en las últimas semanas. Muchos fuegos se registraron en zonas ya deforestadas para limpiar la tierra para la agricultura y la ganadería.

Aun así, el humo seguía saliendo de los campos y matas calcinados, cubriendo el cielo. El aeropuerto de Porto Velho estuvo cerrado por más de una hora en la mañana del lunes debido a la escasa visibilidad causada por los incendios.

Presionado por la comunidad internacional para actuar, Bolsonaro dijo que podría visitar la región amazónica esta semana para revisar los esfuerzos de extinción y que movilizaría a 44.000 soldados para luchar contra las llamas. Sin embargo, la presencia militar sobre el terreno parecía escasa el lunes, con apenas unos soldados patrullando las carreteras y echando una mano.

Al amanecer, el sol abrasador estaba oculto por una espesa capa de humo que cubría el horizonte como si de niebla se tratase. Los camiones cargados con madera fresca circulaban por un camino que atravesaba fincas donde los montones de ceniza se acumulaban junto a troncos carbonizados.

Algunos residentes parecían divididos entre saber que los fuegos devastaban el medio ambiente que los rodea y la necesidad de extraer los ricos recursos naturales de la Amazonía para sobrevivir.

"Tenemos que preservar la tierra. El gobierno tiene que ayudar más a los pequeños agricultores, priorizar y ocuparse de las grandes reservas, donde la gente hace la mayor parte de las cosas ilegales, apuntó Willian Sabara Dos Santos, gestor de una granja. Detrás de él, una bandera brasileña ondeaba al viento en un mástil junto a una estatua de un toro que, según dijo, era una réplica del icónico astado de Wall Street, en Nueva York.

En una aldea cercana, Darcy Rodrigo De Souza entró descalzo a un establecimiento donde la gente tomaba café y pao de queijo, un tradicional pan con queso brasileño, en una calle llamada "Nuevo Progreso".

"Tenemos muchos problemas con los incendios. Pero también dependemos de la madera para nuestra economía. Si no fuese por eso, no habría nada, señaló De Souza, que llevaba un sombrero de paja. "Es verdad que la Amazonía tiene que estar protegida, pero este presidente va a protegerla. Los estadounidenses quieren que protejamos a Brasil. ¿Pero por qué no protegen ellos sus cosas?".

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Henao reportó desde el Bosque Nacional Jacundá y Torchia desde Río de Janeiro. Anna Jean Kaiser contribuyó a este despacho desde Río de Janeiro.