El Gobierno de Francia ha convocado este miércoles de forma inmediata a la embajadora de Estados Unidos, Jane D. Hartley, para pedirle explicaciones por el supuesto espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) al actual presidente, François Hollande, y a sus dos inmediatos predecesores en el cargo, Nicolas Sarkozy y Jacques Chirac, según una fuente diplomática.

La última convocatoria de ese tipo, según recordaron fuentes oficiales, se remonta a octubre de 2013, fecha en la que acudió su antecesor en el cargo, Charles Rivkin, por las revelaciones sobre el espionaje estadounidense lanzado contra empresarios y políticos franceses, entre otros.

El Gobierno francés considera "inaceptable entre aliados" que EU, según lo publicado por Libération y Médiapart a partir de informaciones de Wikileaks, espiara al menos desde 2006 hasta mayo de 2012 a los tres presidentes franceses que se sucedieron en ese periodo. Las escuchas, para obtener información privilegiada sobre temas candentes de las relaciones bilaterales y con Europa, incluirían a altos cargos de sus respectivas administraciones.

No entremos en una crisis. Hay que reflexionar sobre lo que se dice. Ya hay suficientes crisisLa reacción que va a tomar Francia al respecto ha sido objeto de un Consejo de Defensa y volverá a discutirse en la reunión de Hollande con una veintena de parlamentarios, incluidos los representantes del Senado y de la Asamblea Nacional.

Francia y EE UU, según un comunicado del Elíseo, ya abordaron esas escuchas "a finales de 2013, en el momento de las primeras revelaciones", y durante la visita de Hollande a Washington en febrero de 2014. El Gobierno galo pide al estadounidense que respete el compromiso adoptado entonces para ponerles fin.

"Francia y EEUU son a menudo aliados en el mundo en nombre de la democracia y de la libertad. Que haya habido esa cobertura evidentemente no es aceptable ni comprensible", señaló en la cadena i-Télé el ministro de Agricultura y portavoz gubernamental, Stéphane Le Foll.

La información difundida este martes por la noche reveló que la NSA puso en marcha "una operación de gran envergadura" para pinchar a esos tres jefes de Estado franceses y a colaboradores próximos como diplomáticos o jefes de g"Todo esto deberá ser precisado", indicó Le Foll, que cuestionó qué puede haber motivado a Estados Unidos para "haber escuchado a sus aliados sobre opciones estratégicas".

El portavoz gubernamental subrayó que tanto Francia como EE UU son "grandes naciones con responsabilidades en el mundo" que requieren "estar a la altura", pero destacó que es necesario conocer todos los hechos antes de actuar sobre lo sucedido. "No entremos en una crisis. Hay que reflexionar sobre lo que se dice. Ya hay suficientes crisis", dijo.

La Casa Blanca niega haber escuchado a Hollande

La Casa Blanca niega por su parte haber interceptado las comunicaciones de Hollande. "No estamos espiando y no espiaremos las comunicaciones del presidente Hollande", ha dicho el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Ned Price, quien sin embargo no se ha referido a los casos de Chirac y Sarkozy.

"No llevamos a cabo actividades de vigilancia de inteligencia extranjera a menos que haya un propósito de seguridad nacional específico y validado", ha agregado, según ha informado el diario estadounidense The Washington Post.

El Frente Nacional lo considera "una amenaza directa"

El partido ultraderechista Frente Nacional (FN) considera por su parte que las escuchas constituyen una "amenaza directa" contra el país. "Esas escuchas, que se añaden a las ya conocidas sobre la vida privada de nuestros compatriotas, son una amenaza directa para nuestra independencia nacional, la soberanía de Francia y su seguridad", indicó en un comunicado su presidenta, Marine Le Pen.

La extraordinaria complacencia de las autoridades francesas ante esos métodos debe cesarEse espionaje, según Le Pen, es "extremadamente grave" y Francia debe "reaccionar con firmeza y enviar una señal fuerte retirándose de las negociaciones en marcha sobre el funesto" acuerdo de libre comercio e inversiones entre la UE y EEUU. "La extraordinaria complacencia de las autoridades francesas ante esos métodos debe cesar", indicó Le Pen, que subrayó que los franceses deben tomar consciencia de que Estados Unidos "no es un país aliado o amigo".

Ese país, en su opinión, es una "potencia económica dispuesta a todo" para incrementar su influencia en Francia, y esta situación debe incitar al Gobierno galo a "recuperar el sentido del interés nacional". Para la presidenta del FN, esa revelación debe hacer que se examine igualmente la decisión de Sarkozy de que Francia volviera en 2009 a la estructura militar integrada de la OTAN, que en estos momentos, a su juicio, aparece como "un error estratégico grave".