Sala de hospital
Imagen de la sala de un hospital. ARCHIVO

La Cámara de Representantes desafió el jueves una amenaza de veto de la Casa Blanca y votó en favor de abolir un impuesto a fabricantes de aparatos médicos, con apoyo de un grupo de demócratas que se sumaron a los republicanos en el esfuerzo para anular parte de la ley de salud del presidente Barack Obama.

La votación de 280-140 en la cámara baja fue exactamente el margen de dos tercios necesario La votación de 280-140 en la cámara baja fue exactamente el margen de dos tercios necesario para superar un veto presidencial. La incertidumbre verdadera es qué pasará en el Senado, que en el 2013 votó abrumadoramente para anular el gravamen, pero en una votación no vinculante que careció de las presiones políticas de un veto.

La cámara baja votó más de 50 veces desde el 2011 para anular todas o algunas partes de la ley de salud de Obama, usualmente siguiendo líneas partidistas. El jueves, a los republicanos se les sumaron 46 demócratas de estados en los que se producen aparatos médicos, que votaron en favor de eliminar el impuesto de 2,3%.

El líder de la mayoría republicana en la cámara baja, Kevin McCarthy, dijo que espera que el respaldo bipartidista a la propuesta "haga que el presidente reconsidere".

La votación se produjo en momentos en que los legisladores se preparan para un fallo de la Corte Suprema en las próximas semanas que pudiera eliminar una sección más vital de la ley de salud del 2010: subsidios federales que ayudan a millones de estadounidenses a pagar por seguro médico. Eliminar esa ayuda tendría un impacto mucho mayor en la ley de salud que anular el impuesto sobre aparatos médicos.

En vigor desde hace dos años

El impuesto entró en vigor hace dos años y fue creado para ayudar a financiar la reforma de salud, que ha expandido la cobertura a millones de personas. Es impuesto sobre equipo como corazones artificiales y máquinas de rayos X, pero no objetos usados por individuos, como lentes, sillas de ruedas o monitores de glucosa.

Oponentes de su anulación dicen que los impuestos que la ley establece sobre muchas ramas de la industria de salud son compensados por los millones de clientes que la ley ha creado.

Partidarios de la anulación dicen que el impuesto aumenta los gastos de las compañías, cuesta empleos y obstaculiza la investigación.

La Casa Blanca dijo que repeler el impuesto "proveería una gran exención fiscal para corporaciones rentables" y cortaría dinero "para asistencia financiera que está mejorando la cobertura y accesibilidad" de la atención médica.