Texas ha comenzado una serie de gastos mayores para aumentar la seguridad de su frontera con Mexico, lo que ha generado interrogantes en torno a si el estado está creando su propia patrulla fronteriza.

El nuevo gobernador republicano Greg Abbott aprobó este mes un gasto por 800 millones de dólares para seguridad fronteriza que serán empleados en los próximos dos años, más del doble de lo que se destinó en un periodo similar en los últimos 14 años bajo el gobierno de Rick Perry.

Texas usará este dinero en un momento en el que el número de inmigrantes que cruzan la frontera sin autorización disminuye.

Entre los artículos que ha comprado el estado para la frontera destacan un segundo avión espía de 7,5 millones de dólares, un centro de entrenamiento de 2.023 hectáreas, así como la contratación de 24 investigadores contra la corrupción y 250 policías estatales.

Los críticos señalan que hay pocos registros de cómo se está gastando el dinero o si la inversión es efectiva.