Gobernador brasileño: muertes por la policía aumentarán

En medio de un aumento exponencial de la violencia policial en Río de Janeiro --una fuerza que este año mató a cinco personas cada día, según cifras oficiales-- el gobernador Wilson Witzel dio es...

En medio de un aumento exponencial de la violencia policial en Río de Janeiro --una fuerza que este año mató a cinco personas cada día, según cifras oficiales-- el gobernador Wilson Witzel dio este martes un mensaje inquietante para el futuro de Brasil.

Witzel aseguró que es natural que las muertes cometidas por la policía continúen aumentando durante su mandato como consecuencia de una política de enfrentamiento contra terroristas, como se refirió a los grupos de narcotraficantes.

Es normal (que haya más muertes). Vivimos una situación de enfrentamiento y los criminales están probando cuál es el límite de la policía y del gobernante, dijo el brasileño, conocido por sus comentarios controvertidos y por un discurso radical contra la criminalidad.

La policía de Río asesinó a 714 personas en los primeros cinco meses del año, 20% más que en 2018. Sin embargo, el gobernador no se mostró preocupado, sino que adujo que el aumento en el número de víctimas se debe a que el estado está golpeando fuerte a la criminalidad.

Las puertas están abiertas. Quien quiera salir de la criminalidad, tendrá la opción. Quien quiera enfrentamiento con la policía, infelizmente tendrá como resultado la muerte... o la prisión, dijo Witzel durante una reunión con corresponsales extranjeros.

El gobernador, un aliado del presidente Jair Bolsonaro, comparó su modelo de seguridad con lo que sucedió en la ciudad de Nueva York, que en los años 90 adoptó una política de tolerancia cero contra el crimen. La ciudad redujo drásticamente los índices de delitos, pero en paralelo se multiplicaron las denuncias por abusos policiales y violaciones a los derechos humanos.

La policía va a disparar a matar. Quien quiera entregarse, puede hacerlo, dijo el gobernador.

Según datos oficiales, la letalidad policial en Río alcanzó un nivel récord desde 2003, cuando comenzaron los registros.