Natalie Portman se subió el miércoles al escenario de la prestigiosa Universidad de Harvard, que durante años también fue su casa, y se dirigió a la multitud de estudiantes que la observaban fascinados.

La ganadora de un Oscar por Cisne Negro era la encargada de dedicarles unas palabras en la ceremonia de su graduación, un discurso con el que les alentó a asumir riesgos y a combatir sus inseguridades, de acuerdo con US Weekly.

"El riesgo me llevó a uno de mis mayores logros profesionales. Pero si yo hubiera sabido cuáles eran mis limitaciones, no me habría arriesgado", comentó en una de sus apariciones públicas más sinceras hasta la fecha.

A pesar de haber conseguido un premio de la Academia de Cine, una exitosa trayectoria profesional e incluso después de haber dado el salto como directora de cine y guionista, la actriz confesó tener aún miedos que la frenaban. "Hoy me siento como cuando llegué a Harvard por primera vez, en 1999. Cuando entré pensé que había cometido un error, que no era lo suficientemente inteligente como para estar aquí".

Cada vez que abría la boca, trataba de demostrar que no era sólo una actriz tonta

La actriz de 33 años, que por entonces compaginaba sus estudios de Psicología con su carrera como intérprete, explicó que en sus años de universitaria era una alumna que se dejaba intimidar con facilidad por la inteligencia de sus compañeros. Y resaltó que durante su etapa en la prestigiosa universidad intentó demostrar al mundo que no era sólo una simple actriz. "Cada vez que abría la boca, trataba de demostrar que no era sólo una actriz tonta".

La protagonista de Star Wars aseguró, además, que recibió duras críticas por intentar compaginar pequeños papeles en televisión y cine con sus estudios de Psicología. "No me importaba si la universidad iba a arruinar mi carrera como actriz. Prefiero ser inteligente que una estrella de cine".

"Años oscuros"

Las palabras de Portman estuvieron plagadas de confesiones y de experiencias propias, en un discurso en el que explicó lo difícil que le resultó adaptarse a esa nueva vida competitiva de Harvard y lo apasionante que fue, al mismo tiempo, vivir esos años, que los define como "un tanto oscuros".

"Con 19 años viví el primer desamor, las píldoras anticonceptivas que tomaba me dieron un poco de depresión y el hecho de estar en los meses de invierno sin mucha luz me llevaron a atravesar unos momentos difíciles", aseguró. Este testimonio le sirvió para explicar posteriormente a los estudiantes que, aunque haya días complicados y etapas que parezcan imposibles, deben arriesgarse y aprender a confiar en ellos mismos, porque, al final, siempre es posible hallar la felicidad.